En tiempos de campañas electorales la política ocupa un lugar predominante en el contexto de los medios de información y redes sociales, y son diversos los esfuerzos de los candidatos por hacer extensivo este interés hacia el electorado. Para ello no solo recurren a la difusión de programas, enunciado de promesas, afirmaciones demagógicas sino además a campañas sucias o del terror en las que el miedo es considerado el motor que moviliza determinadas conductas o un cambio de actitud electoral.
Diríamos que el miedo no solo está en el origen de la política, sino que es su origen, en un sentido literal de que no existe política sin miedo, lo cual se hace extensivo a las campañas sucias o de terror. En este contexto, los miedos urbanos transforman la seguridad en una mercancía vinculada a la industria económica de la seguridad, pero también a la industria política del pánico relacionados con violencia y represión. Se trata de que el terror puede ser un instrumento para someter a la oposición.
Consecuentemente, el terrorismo político es una forma de violencia que busca modificar conductas y actitudes políticas y que a menudo vemos aparecer en campañas de la propaganda electoral en que el terrorismo es, fundamentalmente, un problema moral: por los horrores que causa genera reacciones emocionales muy fuertes y por el contexto ideológico en el cual se mueve, se multiplican las apreciaciones y puntos de vista divergentes. El terrorismo represivo puede ser estatal o privado y es una de las formas más desintegradoras porque opone a sectores de una misma sociedad minando la democracia.
En la actual campaña presidencial 2025 en Ecuador se ha visto evidentes manifestaciones de campaña sucia o del terror en los mensajes difundidos en redes sociales y medios de información. Las campañas de terror son estrategias de marketing usadas por los candidatos que se basan en el miedo para captar la atención de los usuarios o potenciales electores.
Los Estados, sobre todo en ausencia de controles democráticos- Ecuador es uno de ellos- pueden utilizar de manera ilegal recursos oficiales, servicios de información y seguridad, medios de comunicación afines y otros, para reprimir a los opositores políticos o para contener a un contrincante electoral.
De reciente circulación un video reproducido varias veces por los partidarios a la candidatura del candidato presidente Daniel Noboa habla de supuestos vínculos de la lista RC5 con el narcotráfico en la provincia costeña de Manabí, cuyo texto reza: “El miedo tiene nombre en las calles de Manabí, no se oculta en las sombras, no susurra en las esquinas ni se esconde entre las grietas de la política ecuatoriana, se pasea impune con el descaro de quien se sabe intocable se llama los Pepes, la célula más letal del grupo terrorista Los Lobos y su misión es clara: erradicar a los Choneros y consolidar su poder en la provincia (…) La violencia no es casualidad, es parte de un ajedrez político que se juega con sangre. Días antes de las elecciones, Código Rojo, el canal que destapaba la corrupción y el crimen organizado, recibió una advertencia escalofriante, la orden era clara: silencio absoluto sobre Luisa González, la candidata de la Revolución Ciudadana RC5 (…) Cerrados los escrutinios llegó un mensaje aún más perturbador: Para que veas el poder que tenemos los Pepes ¡Ganamos en Manabí! No era una simple celebración. Luisa Gonzalez y el brazo político del crimen, no es un secreto que detrás de Luisa González opera una maquinaria de poder oscuro. La política ecuatoriana se ha convertido en el teatro de operaciones del crimen organizado y la Revolución Ciudadana ha sido el canal perfecto para infiltrar estructuras de poder (…) Los acuerdos con pandillas se tejieron desde los tiempos de Rafael Correa Delgado, hijo de un narcotraficante que purgó condena en Estados Unidos. La Revolución Ciudadana no solo se convirtió en el brazo politico de Los Lobos sino en el mecanismo perfecto para legalizar su dominio. Cada voto comprado, cada amenaza cumplida forma parte del tejido de una organización que ya no distingue entre política y crimen”.
Adicionalmente, una supuesta amenaza de Los Lobos con una petición de votar por Luisa González fue emitida por un número telefónico perteneciente a un joven troll que fue identificado y localizado en la provincia del Guayas.
Al día siguiente de la elección del domingo 9 de febrero Daniel Noboa, el candidato presidente, dio entrevista a Radio Centro, uno de los medios que financia su gobierno para atacar con fakenews lanzada por su Troll Center contra Luisa González y RC5 vinculándolos con el narcotráfico. Noboa dijo que “un objetivo de alto valor, un cabecilla de Los Lobos capturado tiene relación con la Revolución Ciudadana”. Además, Noboa mencionó que existían irregularidades en los escrutinios, “cosas que no cuadraban con los datos de la OEA”, lo que fue desmentido por la organización y sus observadores internacionales.
Esto se suma al ataque y la ola de fakenews desarrollada por los trolls que responden al oficialismo, y la intensificación del lawfare en complicidad con el Poder Judicial. Coordinadamente los medios afines al régimen el día de las elecciones con sus periodistas y encuestadoras pagadas por la candidatura de Daniel Noboa, difundieron encuestas falsas que daban la victoria al candidato presidente. Incluso, el comentarista Carlos Vera, pagado por el gobierno, publicó Exit Poll falsos durante el horario de votaciones, algo que es totalmente ilegal prohibido por la ley electoral.
Las redes atrapaincautos
Las redes sociales han concentrado la mayor parte de los esfuerzos de los candidatos por llegar al electorado, prueba de ello es el gasto que el presidente Noboa ha efectuado en Meta, donde desembolsó unos 175.000 dólares en publicidad durante los últimos 30 días entre sus cuentas personales y las de su partido ADN. Según el Laboratorio de Investigación en Inteligencia y Visión Artificial de la Escuela Politécnica Nacional, en los entresijos de este espacio virtual existe una «campaña sucia» en la que la inteligencia artificial consiguió posicionarse como un activo determinante en la elaboración de discursos dirigidos a poblaciones específicas o en la producción de contenido destinado a desinformar. Una «campaña sucia» en redes sociales, donde la inteligencia artificial (IA) también se ha abierto paso como una herramienta de desinformación. Se trata de los deepfakes -o vídeos editados por IA-, que muestran a candidatos pronunciando palabras que en realidad no han dicho. En uno de los mensajes creados por IA aparece Luisa González haciendo afirmaciones contrarias a su pensamiento político. Algunos de los ejemplos de desinformación detectados por los expertos son la secuencia en la que la candidata González afirmaba que entre sus planes estaba “implementar una cartilla de racionamiento al estilo venezolano”.
Rol de los medios de información
Los medios de información haciéndose eco de campañas sucias orquestadas usando todos los resortes del Estado juegan en este proceso electoral un papel dudoso. Incluido el Consejo Nacional Electoral CNE que permitió la difusión del Exit Poll falsa en los principales canales de televisión en día de las elecciones que daba la mayoría absoluta a Daniel Noboa. Supuesta encuesta a boca de urna fabricada por unos de los proveedores de su partido político (empresa Estrategas) que daba el triunfo a Noboa con 50,1% contra Gonzalez que aparecía con el 42,2%. El farsante que firmó la encuesta se llama Diego Tello, que trabajó con Daniel Noboa y estaba autorizado por el CNE como persona natural a realizar el Exit Poll.
Luego de la derrota del régimen en todas las provincias de la costa, el mensaje del candidato presidente se centró en asociar el triunfo de su oponente con el tráfico de drogas llegando a afirmar que sus electores son narcotraficantes. ¿Todos los costeños son narcos? Obviamente no. Fernando Carrión, analista y experto en temas de seguridad, manifestó: “La votación a favor de Luisa González en cantones de costa y sierra habla de un rechazo a las políticas de inseguridad del gobierno”. El análisis de Carrión hacía referencia a los resultados obtenido por González en cantones de alta criminalidad: Según la tasa de homicidios del 2024, el cantón más peligroso del Ecuador fue Camilo Ponce Enríquez, en Azuay donde L. González consiguió el 61,58 % y D. Noboa el 32,08 %. El ausentismo fue del 17,08 %. El segundo cantón más peligroso en el 2024 fue Puebloviejo, en Los Ríos. Ahí el porcentaje fue de 51,76 % de votos para González y 40,20 % para Noboa. El ausentismo fue del 9,38 %. Naranjal, en el Guayas, el tercer lugar de cantones peligrosos, González alcanzó el 65,28 % y Noboa el 27,55%. Y Durán en Guayas, cuyos resultados son: Luisa González 51,72 % y Daniel Noboa 40,18 %. El ausentismo fue del 19,30 %.
No obstante, a escala nacional existe un 25% de los electores que no votaron por ningún candidato, entre votos nulos, blancos y ausentismo. El analista Alberto Acosta B. realiza una lectura en la que destaca “la nueva fase política en la que entró Ecuador, con una concentración de votos y una crisis de inseguridad que llevó a los votantes en torno de dos opciones, Noboa que capitalizó el voto del miedo y el correismo que se consolidó como la principal oposición».
Según el analista, «el resto de los candidatos quedaron con votaciones marginales y algunos partidos están en riesgo de desaparecer si no alcanzan el 4% mínimo en dos elecciones consecutivas». La nueva asamblea con dos grandes bloques sin mayoría absoluta y para gobernar necesitarán negociar con fuerzas menores lo que les da a estas fuerzas un peso estratégico, lo que Acosta llama “un contrapeso dentro del proceso legislativo, lo cual es saludable en una democracia”. En una campaña de segunda vuelta la división “correismo anticorreísmo no sumará nuevos votos -según Acosta-, la pelea está por convencer al electorado moderado. Noboa apostará por la lucha contra la inseguridad y González deberá proyectar una imagen más moderna y convencer que es una alternativa viable”, concluye Acosta.
La política debe despojarse de la violencia verbal y física, de las campañas terroríficas que asustan al electorado. El juego sucio que busca evitar el crecimiento del oponente no debe tener cabida en la conciencia del elector intuitivo, sabio. El impacto de las campañas sucias y de terror tiene relación directa con la ignorancia popular y relación inversa con la inteligencia del electorado. A mayor desinformación mayor impacto mediático y miedoso. A mayor sabiduría del elector, menor impacto del miedo y la desconfianza que son nocivas para la democracia.



