“Viajaré inmediatamente a Washington, para manifestar el interés del Municipio de Quito y los quiteños para que Departamento de Justicia revele información”, escribió el Alcalde Mauricio Rodas en su cuenta de Twitter. Anunciaba de ese modo el dribling para eludir la pregunta de los concejales de Alianza País que lo puso contra la espada y la pared: ¿Cuáles son los nombres de quienes participaron en las reuniones informales durante el proceso de contratación del Metro de Quito? Rodas viajó a los EE.UU a pedir información sobre el caso Odebrecht y de paso irá por la OEA denunciando una persecución política. ¿Un perseguido viaja libremente a denunciar la persecución?
El “tour” de relaciones públicas de la Alcaldía -pagado supuestamente con dinero de los contribuyentes- constituye una maniobra de último momento, a fin de ganar tiempo frente a la convocatoria del Consejo Metropolitano para que rinda cuentas, este jueves. El intempestivo viaje permite a Rodas eludir las solicitudes de esclarecer “los alcances de su relación con el asesor político Mauro Terán, detenido y juzgado por fraude tributario”. Rodas, anticipó el momento de su salida del país que conoce a M. Terán “como una persona honorable”. No obstante, la sospecha de los concejales cobra fuerza con las declaraciones de Carlos Páez quien manifestó que “apenas se conoció sobre las presuntas irregularidades, solicitaron a la Fiscalía para que se investigue todos los contratos de la empresa brasileña desde 1987, en especial del Municipio capitalino. La Alcaldía publicó, con retraso de 10 meses, un tercio del contrato total, es decir, 180 páginas de las 530 del original; documento que reposa en una notaría y cuya copia tiene un costo de 800 dólares. Además, 33 documentos citados por el Alcalde en el informe sobre Odebrecht no fueron entregados hasta la fecha, por lo tanto, son desconocidos por los concejales.
Otras de las aclaraciones pendientes se refieren a las responsabilidades de Mauro Terán en el municipio quiteño y en los proyectos Quitocables y Solución Vía Guayasamín, quien habría participado en las socializaciones de dichos programas y sería el encargado de los “temas legislativos” tratados por el Municipio. Rodas defendió a su asesor diciendo que sus problemas con las autoridades tributarias son “de índole personal”, ya que Terán no es funcionario municipal, pero “que ha colaborado con su administración desde el principio”.
Las exigencias de los concejales van más allá. Se pide a Rodas que aclare las reuniones donde se conformaron las comisiones municipales, y en virtud de qué figura legal participaba Terán en dichas reuniones; así mismo, deberá aclarar la gestión de su asesor en los directorios de las empresas municipales y en la negociación de contratos. Es absolutamente pertinente que se aclare la figura que permitía actuar legalmente a Mauro Terán en los asuntos del Municipio capitalino. El Alcalde ha dicho que no era funcionario municipal, no obstante tenía oficina propia, derecho a parqueadero y asistencia de secretarias.
Un tema clave y esclarecedor en este asunto de presunta corrupción municipal, puso Rafael Correa en el tapete al decir: “Mauro Terán es el poder tras el poder en el Municipio de Quito”. ¿Cómo llegó Terán ha granjearse semejante calificativo presidencial? Las evidencias asoman lentamente tras un caso que amerita una investigación a fondo, sin temor ni favor.
De última hora se conoció que Rodas viaja a EE. UU acompañado de Gastón Velázquez, presidente encargado de una llamada Comisión Metropolitana Quito Honesto, una especie de secretaria de transparencia donde los funcionarios cobran un sueldo por perseguir la corrupción que se pasea por su lado.
Mal hace al decir el Alcalde Rodas que pedirle cuentas por sus actos municipales es “una distracción del gobierno”. Un funcionario serio asume su responsabilidad y da la cara. No es casual que el concejal Jorge Albán contestara que “el distractor es el Alcalde quiteño”. No sea que esta vez el Alcalde Rodas, en afán juguetón de hacer un dribling político, con un viaje intempestivo a Washington, termine outside por la desconfianza de la ciudadanía quiteña que pide ya su revocatoria. Como dice la propaganda de su propio partido político: Quito merece más.