Por L. Parrini
Corrían los años del segundo decenio del siglo anterior, en 1917, bajo el nombre de Salón Mariano Aguilera, su fundador, abogado quiteño, comenzó a funcionar como centro de arte financiado con la venta de un inmueble que este concejal pionero donó al municipio de Quito. El premio nació como gesto generoso de un mecenas de la pintura con cuyos recursos se premiaba en monetario a los mejores exponentes del arte pictórico criollo. Esta temprana promoción cultural buscaba vincular el arte a la vida cotidiana de la ciudad, y ganar el premio significaba para el artista formar parte de un circuito cultural organizado bajo parámetros europeos. El premio prestigió y se prestigió galardonando a pintores nóveles en busca de consagración, artistas visibilizados local e internacionalmente que tomaban contacto con coleccionistas privados y formaban parte del canon del arte ecuatoriano.
Desde su fundación en 1917 hasta el año 2010 el Salón fue convocado anualmente 59 veces, reconociendo el trabajo pictórico y escultórico de hombres y mujeres residentes en Quito. Y fue en el 2002 que se da un giro al evento para que el premio adoptara la forma de una bienal de arte contemporáneo. Luego de diversos tropiezos el premio consiguió en 2012 reposicionarse como Premio Nacional de Arte gestionado por el Centro de Arte Contemporáneo CAC, bajo la modalidad de becas para procesos de creación, investigación y curaduría y un reconocimiento a la trayectoria artística con un premio de adquisición con alcance nacional.

De esa historia se conservan 75 obras resguardadas en la Reserva Municipal Pública de Arte del Museo Alberto Mena Caamaño, habiéndose exhibido en solo dos ocasiones en el 2010 y 2020. La muestra de 75 obras busca como apuesta pública ser expuesta a los habitantes y visitantes de la ciudad, con el propósito de conservar la memoria simbólica y artística vinculada con las prácticas contemporáneas del país en un encuentro colectivo con el arte.

El Centro de Arte Contemporáneo inauguró recientemente una exposición permanente de las obras galardonadas por el Premio Mariano Aguilera, reuniendo 21 de ellas en un proyecto curatorial dirigido por Santiago Ávila Albuja del CAC, que reúne a artistas tales como Carmen Ávila, Carlos Catasse, Jorge Chalco, Nicolás Herrera, Eduardo Kingman, Nelson Román, Carlos Rosero, entre otros. El proyecto cuenta con el aval de la Secretaría de Cultura de la Alcaldía del Distrito Metropolitano de Quito, bajo la administración del alcalde Pabel Muñoz.

El CAC sostiene en esta exposición permanente de obras de la colección un ejercicio de la memoria acerca de los modos de aproximarse al carácter ecléctico del certamen, y una manera de asumir el pretérito material e histórico donde tuvo origen el Premio Mariano Aguilera.
En tanto que la ciudad crece y se transforma, la muestra logra encontrar indicios de resonancias que nos hablan de las relaciones de la ciudad quiteña en la exploración del paisaje y registros de su interioridad. Todo bajo la mirada escudriñadora del artista, sin duda irreverente, que da cuenta de la responsabilidad transformadora del arte en nuestra sociedad.

El público asistente podrá admirar el arte resiliente de Carmen Ávila.

La genialidad en las pinceladas del chileno Carlos Catasse -Carlos Tapia Sepúlveda- que se afincó en el corazón del arte ecuatoriano.

El talento del expresionista lojano Eduardo Kingman y el realismo social de su obra artística.

La pintura neofigurativa de Carlos Rosero, trascendente en el lenguaje plástico y reveladora de las contradicciones humanas.
La muestra estará expuesta al público en forma permanente, por el lapso de un año, en el Centro de Arte Contemporáneo, calle Montevideo y Luis Dávila, barrio San Juan, Quito, Ecuador.



