Por L. Parrini
Septiembre es el mes en el que históricamente suceden cosas políticamente importantes en Chile. En un 18 de septiembre de 1810 se conformó la primera Junta de Gobierno independiente del colonialismo español y se dio origen a la República. Posteriormente, el 4 de septiembre se elige Presidente de la nación para periodos democráticos de cuatro años. Fue, precisamente, un 11 de septiembre de 1973 que se rompió el régimen democrático con la irrupción violenta de una dictadura militar encabezada por Augusto Pinochet que duró 17 años en el poder. En septiembre también tienen lugar en Chile reuniones internacionales cuyo contenido depende de la correlación de fuerzas vigente en ese momento en el país.
Este año, bajo la presidencia del neoliberal, hijo de un militar nazi, José Antonio Kast, se reunió en la capital chilena la cumbre de la ultraderecha V Foro Madrid, organizada por la fundación Disenso, de Vox. El evento fue inaugurado por el presidente argentino Javier Milei quien reivindicó el golpe militar de 1973 en Chile, contra el gobierno de Salvador Allende Gossens, presidente elegido democráticamente, al mencionar: “Tras el derrocamiento del comunista Allende, Chile entró en un periodo de estabilidad y crecimiento que se extendió por más de cuarenta años”. Y luego profirió una impertinente alusión a quienes piensan distinto a él: “El mejor antídoto contra estos zurdos mugrosos negadores de la realidad son los datos”.
Precisamente, son los datos que desmienten al insolente recadero del fascismo latinoamericano: Chile, bajo la dictadura de Pinochet, registró cifras oficiales de víctimas reconocidas por el Estado chileno durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) que superan las 40.000 personas afectadas por violaciones a los derechos humanos. Asesinados y detenidos desaparecidos: más de 3.200 personas (según los catastros de la Comisión Rettig y las revisiones posteriores, que contabilizan 3.216 víctimas fatales entre ejecutados políticos y detenidos desaparecidos). Desaparecidos: cerca de 1.100 personas cuyos cuerpos nunca fueron encontrados o entregados a sus familias. Personas exiliadas: se calcula que 200.000 chilenos debieron abandonar el país de manera forzada debido a la persecución política. Y más de 10 mil empresas quebraron en Chile durante los primeros años de la dictadura de Pinochet.
Milei, conspicuo representante de la ultraderecha latinoamericana, además cometió un furcio, o desliz, al hablar de su régimen y expresó que su modelo económico “nunca” funcionó: “Si analizamos con un mínimo grado de honestidad y nos comparamos con los gobiernos anteriores, está claro que nunca nuestro modelo funcionó”, dijo el mandatario argentino. De inmediato se corrigió al afirmar que “está claro que nuestro modelo funciona y que vamos por el rumbo correcto”, para luego continuar con su presentación en el encuentro internacional.
Corrupción argentina
Mientras esto ocurría en Santiago de Chile, en Buenos Aires un estudio jurídico argentino presentó una denuncia ante la Justicia de Estados Unidos contra el presidente de Argentina, Javier Milei, y el resto de los involucrados en la operatoria de la criptomoneda $LIBRA -que se desplomó poco después de ser promocionada por el mandatario- y solicitó al Departamento de Justicia que «investigue el rol del presidente de la República Argentina, Javier Milei, en esta estafa, dado que la ha promovido». Además, el texto hizo referencia a «negocios devenidos en estafas» que fueron promovidos por Milei en el pasado, en posible alusión a un episodio de 2021 en el que el actual mandatario, cuando aún ocupaba el cargo de diputado, promovió una plataforma llamada CoinX que prometía altos rendimientos y que posteriormente fue denunciada por estafa.
El denunciado presidente transandino concluyó su intervención en Santiago señalando: “Estamos en una batalla que nos excede a cada uno de nosotros y a nuestras naciones, es una batalla entre el bien y el mal”. La presencia de Milei en Chile este mes representa un desafío perpetrado en un país que torturó, asesinó e hizo desaparecer a miles de personas, eso no es una provocación cualquiera, es una falta de respeto histórica a la memoria democrática de Chile. Sin embargo, permite entender qué se oculta tras la arrogancia fascista de Milei, de libertad mal entendida. Cortinas de humo, porque mientras el mandatario argentino fantasea con la dictadura militar chilena de Pinochet, ha dado el puntillazo final a los trabajadores de su país reduciendo los salarios por debajo del umbral de pobreza y hasta menos de lo que sugerían los propios patronos argentinos, restringiendo libertades y derechos y sumiendo al país en una crisis sin precedentes. Esa es la Argentina de Milei por eso se ve reflejado en Pinochet, porque cuando el proyecto político consiste en preservar privilegios a los ricos y atentar contra las mayorías más empobrecidas, la democracia estorba. Milei lo sabe y toda la derecha latinoamericana reunida este septiembre en Santiago lo sabe. En tanto el pueblo se lo permita.



