El Ecuador necesita urgente una política de Estado con verdadera profundidad cultural
Por Gloria Narvaez
El patrimonio cultural del Ecuador no comienza ni termina en la frialdad pétrea de los vestigios arqueológicos ni en la monotonía estática de los anaqueles museográficos. Hablar de patrimonio en un país pluriversal y multiétnico exige comprender la cosmovisión andina y la sabiduría ancestral como sistemas complejos de pensamiento, donde el tiempo no es una línea recta que marcha hacia el progreso occidental, sino una gran espiral circular que conecta el origen con el porvenir. Sin embargo, cuando la gestión pública de la cultura carece de una política de Estado seria, estructurada y fundamentada en un conocimiento verdaderamente filosófico, antropológico, histórico y social, las instituciones estatales corren el riesgo de vaciar de contenido la memoria social. Se reduce así la existencia a un mero adorno folclórico o a un relato centralista que invisibiliza, por siglos de siglos, a las verdaderas culturas y etnias que sostienen la identidad de la nación.
Hoy más que nunca, esta desconexión institucional nos interpela. La crisis de nuestros espacios de memoria —como la urgencia indiscutible de repensar el Museo Nacional y los ejes rectores de la política patrimonial— no se resuelve con tecnócratas de escritorio ni con visiones improvisadas, fragmentadas o lineales. Demanda una dimensión super vasta e integral de la vida, entendiendo que la verdadera salvaguardia no habita en las vitrinas, sino en las manos, cantos y memorias de quienes heredaron el territorio. Nos preocupa profundamente ver cómo la cultura nacional se tambalea entre la burocracia y el olvido, desprovista de esa densidad conceptual que solo otorga el conocimiento profundo de nuestras raíces.
Ante este trascendental reto para el país, surge una interrogante ineludible: ¿quiénes deben estructurar y guiar esta transformación conceptual?
Para diseñar políticas públicas culturales que trasciendan lo decorativo y alcancen una verdadera integración simbólica, es indispensable convocar a perfiles que posean una vasta experiencia de campo, que conozcan desde las entrañas el Ecuador patrimonial y cultural, y que posean esa amplitud intelectual indispensable. Es por esta razón fundamental que el Estado debería considerar e invitar a voces de la talla de Fabián Saltos Coloma, un referente indiscutible en la materia, cuya trayectoria encarna con precisión la antropología viva que el país necesita.
Saltos Coloma, Antropólogo, Especialista y Guardián del Patrimonio Cultural e inmaterial (decretado por la UNESCO), (y la Red de Turismo y Patrimonio de la Educación Superior Ecuatoriana, que también le expide un reconocimiento, precisamente como Guardián del Patrimonio), comprende que la memoria social es un arte vivo y la herramienta más poderosa para devolverle la dignidad a los territorios. Su hoja de vida institucional, académica y de campo respalda con contundencia esta capacidad de transformar el pensamiento antropológico en realidades tangibles:
Conocimiento profundo desde el territorio: No es un teórico de oficina; conoce el Ecuador profundo desde sus entrañas. Como Gerente del Complejo Arqueológico Ingapirca, impulsó museos comunitarios donde los descendientes locales narran su propio legado. Desde la Dirección del Centro Cultural Manta, dinamizó los procesos de identidad marina y memoria social con la propia gente.
Arquitectura institucional del Estado: Fue cofundador y estructurador del Ministerio de Cultura del Ecuador, creando la Dirección Nacional de Patrimonio Cultural, redactando la política pública nacional, normativas de control y guías de capacitación municipal.
Formación e innovación académica internacional: Cuenta con estudios de posgrado en Patrimonio Cultural en la Universidad Andina Simón Bolívar (Quito) y en el Centro Lúcio Costa en Brasil, además de haber sido pasante en el National Museum of the American Indian de la Smithsonian Institution (EE. UU.). Destaca especialmente por ser el creador y director de la innovadora maestría en Saberes Ancestrales, Patrimonio Biocultural y Turismo en la Universidad Andina Simón Bolívar Sede Bolivia.
Ecuador se encuentra en un momento histórico donde sus espacios de memoria urgen de una reingeniería seria. Dejar el diseño de contenidos del nuevo museo o el rumbo de la salvaguardia patrimonial en manos desprovistas de esta densidad conceptual es condenar la identidad nacional a la irrelevancia.
Es hora de despertar frente al valor incalculable de nuestra historia. La sabiduría ancestral y la cosmovisión andina no son reliquias del pasado que deban custodiarse con melancolía, sino la fuerza viva y el latido urgente que debe guiar nuestro presente. Conectar las políticas de Estado con este pulso profundo, abriendo las puertas a perfiles con la probada idoneidad de Fabián Saltos Coloma, no es una opción administrativa, sino un acto de justicia histórica ineludible para el renacer cultural del Ecuador.



