Por L. Parrini
La agrupación musical ecuatoriana, Pueblo Nuevo, cumple cincuenta años de trayectoria artística y, con ellos, el país medio siglo de utopías de convertirse en un pueblo nuevo. Nacieron con la promesa y el compromiso de ser el nuevo clamor, una nueva voz popular cuando Ecuador se comprometía en la región a ser territorio políticamente democrático y socialmente más justo. Ellos serían la voz campante de esa promesa y compromiso. Eran entonces un puñado de estudiantes de Medicina de la Universidad Central que habían orientado su vocación a la curación de males corporales y terminaron en sanadores del alma nacional de su pueblo al cantar opinando con sus instrumentos andinos, melodías y arengas.

Hoy, al cabo de medio siglo, se reunieron junto a un millar de personas del público en un lugar sagrado para la cultura criolla, la Capilla del Hombre, creación de ese otro gran soñador, Oswaldo Guayasamin que, con su pintura elevó una plegaria imperecedera por los condenados de la tierra.
Con motivo del cincuentenario, Pueblo Nuevo ofreció un concierto y se presentó el libro Pueblo Nuevo 50 años La historia, del autor editor David Andrade Aguirre, historiador, escritor y gestor cultural. Un maravilloso libro de 335 páginas que recoge la vida, trayectoria y luchas políticas de Pueblo Nuevo y sus integrantes. Un colectivo compuesto por artistas fundacionales del grupo y otros que se fueron incorporando, a través de la historia profesional de la agrupación musical.

El autor-editor del libro , David Andrade, advierte en su parte introductoria acerca de la canción social: “Este texto no tiene la intención de hacer una crónica completa de la denominada canción protesta sino de aproximarnos a unos hitos creativos que configuran las expresiones más ricas de la música que nos ha dejado en las manos himnos políticos intemporales que son parte de nuestra memoria social de nuestra lucha como seres humanos sensibles al dolor, capaces de levantar la voz contra la injusticia, ungidos de amar y de crear el futuro en el que siempre creímos”.
Una de esas expresiones la constituye la historia musical y política de Pueblo Nuevo, resumida en un libro cuyo texto también recoge el apoyo de artistas, músicos, cronistas y periodistas quienes, en una voz plural, fueron conformando una polifonía testimonial de su relación vital con el grupo.
El libro Pueblo Nuevo 50 años La Historia, se aboca a reconstruir la trayectoria de Pueblo Nuevo en el cincuentenario de la agrupación, a través de una sólida investigación de su autor quien motivó a los integrantes del grupo a que el poder del canto se vea reflejado en remozadas vivencias escritas y reconstruidas por los relatores Miguel Mora Witt y Ernesto Guerrero Ullauri.
Con apoyo de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL) que hizo posible que la obra salga a la luz, el libro reúne los testimonios de los principales integrantes fundacionales de Pueblo Nuevo. Alberto Guerrero manifiesta: “Hemos cantado las penas, los problemas, la sinrazón, pero también las alegrías de nuestro pueblo, bebiendo sus vivencias y anhelos teniendo la certeza de que siempre habrá un mañana mejor”.

“¿Qué esperamos del mañana? Se plantea Miguel Mora Witt, director artístico de Pueblo Nuevo. Quién sabe se responde: “A cada reto, a cada meta alcanzada le seguían un listado de imposibles posibles. Para este propósito, ensayos, presentaciones, conciertos, giras, grabaciones construyeron los rieles del destino. Y sobre ellos el tren de la inclaudicable disposición militante ante la vida, la que nos hizo leales a los principios asumidos al constituirnos en el Pueblo Nuevo del Ecuador …creemos firmemente en el mañana. Y lo esperamos con augurios de mejores despertares”.
Galo Mora Witt, ratifica: “La voluntad que nos había reunido: convertirnos en una voz que en medio del concierto general de la música ecuatoriana pudiese expresar y dejar un testimonio, porque no éramos coveristas de oficio, sino hacedores de cantilenas militantes, de baladas amorosas, de himnos marciales, de poemas convertidos en canciones. Así nacimos, así seguimos, así soñamos”.
Y dichos sueños se cristalizaron a veces como realidades promisorias y otra vez como retroceso de la vida, como la vida misma, a través de estos cincuenta años. No obstante, Pueblo Nuevo y sus integrantes seguían fieles al cantar opinando. Al opinar luchando, al luchar soñando.

Juan Paredes, chileno, guitarrista y vocalista, la voz internacional de Pueblo Nuevo, se plantea en sus vivencias junto al grupo: “Han pasado 50 años, hablar de Pueblo Nuevo es recordar lo fundamental que ha sido en mi vida, el privilegio de compartir con seres humanos maravillosos…necesitaría un libro entero para narrar todas las vivencias, los caminos recorridos, los sueños compartidos y la lucha incansable por una sociedad más justa y libre”. Anhelos de justicia y libertad a la que estos artistas populares pusieron ritmo, melodía y memoria que revivieron en el cincuenta aniversario de la creación de Pueblo Nuevo.

Durante el concierto por los 50 años, un colectivo compuesto por integrantes fundacionales del grupo y otros que se fueron incorporando a través de la historia artística de Pueblo Nuevo, pasaron revista a los principales temas musicales convertidos en hitos culturales y políticos de cada época. A tajitos de caña, con toda la ronca ternura de sus intérpretes, el repertorio de Julio Jaramillo rondando la esquina de la bohemia criolla en evocación del ruiseñor de América; Ángel de Luz, Seremos el Pueblo Nuevo, Todavía soñamos, Y seguimos siendo pueblo nuevo. Emblemas musicales de Víctor Heredia, Víctor Jara y otros que prevalecen en la memoria colectiva del continente. Fueron acompañados por Edgar Palacios, en la trompeta, y la voz de Viviana González, junto al tecladista, percusión, vientos y cuerdas armónicas para hacer de la noche un reencuentro con la memoria insurgente que prohíbe olvidar.

Hombres nuevos para un pueblo nuevo, como manifestamos en nuestra reflexión en el libro, estos artistas cumplen la tarea mesiánica de mantener alerta la consciencia política de su pueblo, a través de una trayectoria artística militante: “La armonía de la fusión de instrumentos andinos, vientos, cuerdas y percusión y lo electrónico acompañan sus voces en temas que transitan desde el folklore hasta el bolero, pasando por canciones de autoría propia y los clásicos temas del nuevo canto latinoamericano. En ese afán Pueblo Nuevo ha sido fundamental para consolidar la cultura y la identidad del Ecuador”.
Fotografías Paula Parrini



