Por L. Parrini
Cuando las elecciones se han convertido en la única aparente expresión de democracia formal en el país, resulta por decir lo menos sospechoso que, desde las instancias del poder que controla los procesos elecorales, se pretenda manipular la logística anticipando los comicios de febrero del año próximo para el 29 de noviembre del presente año.
El organismo electoral que ha venido actuando en concordancia con los intereses oficiales al suspender al partido Revolución Ciudadana de participar en el siguiente proceso , ha decidido, concomitantemente, adelantar las elecciones seccionales para noviembre de este año.
Un juez del Tribunal Contencioso Electoral (TCE), suspendió este 6 de marzo de 2026 al movimiento correísta, Revolución Ciudadana (RC), del registro permanente de organizaciones políticas del Consejo Nacional Electoral (CNE), tras denuncia del fiscal general. El documento del dictamen señala que la medida regirá durante nueve meses de suspensión.
En tanto, el vicepresidente del Consejo Nacional Electoral, Enrique Pita, se mostró favorable a la decisión de adelantar las elecciones seccionales al 29 de noviembre de 2026, inicialmente previstas para el 14 de febrero de 2027, y aseguró que “responde a criterios técnicos frente a riesgos climáticos”.
La decisión administrativa tiene apariencia legal y sentido preventivo frente a un posible fenómeno del Niño que podría presentarse en el país. Sin embargo, dada la polarización política nacional y el declive popular de la imagen oficial, la medida tiene mayor apariencia de una estrategia electoral. Adicionalmente, hay que recordar que ni en tiempos de pandemia del Covid 19 se suspendió o alteró las fechas de las elecciones en el Ecuador. Aguaceros, inundaciones y otras consecuencias fruto de un fenómeno climático son razón suficiente para alterar una planificación electoral que involucra a todo el sistema politico del país? Aparentemente, no.
Entonces surge una interrogante: ¿Por qué se lo hace?
Observadores coinciden en señalar que la medida responde a la necesidad presidencial de llamar a elecciones lo antes posible, antes de que la popularidad del mandatario Daniel Noboa continúe descendiendo. Además, detrás de esta decisión habría otra preocupación: la situación de las hidroeléctricas y la disponibilidad de agua para la generación eléctrica. Situación que vuelve más impopular al régimen, responsable de garantizar el suministro energético al país, más aún cuando la crisis del sistema eléctrico del país continúa sin soluciones claras.
La cancha inclinada
Adelantar las elecciones no es un simple cambio de fecha, implica alterar toda la planificación de las representaciones políticas, restando valioso tiempo de organización para su acción electoral -designación de candidatos, definición de programas, campañas de propaganda -, situación que va en desmedro directo de la participación democrática del pueblo en los comicios. Reduce tiempos de planificación, obliga a los partidos a prepararse con prisa y —en un contexto donde ya hay actores debilitados o fuera de juego— termina beneficiando con la cancha a su favor a quien llega con más control, más estructura y menos adversarios, es decir al Gobierno y sus adláteres en el sector oficial. En Ecuador, país donde el principal movimiento opositor, la Revolución Ciudadana, enfrenta suspensiones y obstáculos para competir, correr la fecha no parece una decisión técnica sino una jugada que inclina la cancha.
Si bien las elecciones son una de las pocas oportunidades populares que restan de ejercer la democracia, la voluntad ciudadana podría verse seriamente manipulada por un cambio en la fecha de las elecciones. Convivir en democracia supone nobleza de intenciones, reglas claras e igualdad de oportunidades. La cohabitación democratica habrá de venir, pero antes debe depurarse el poder, no obstante será pedir peras al olmo mientras prevalezca en manos de quienes se parapetan tras un error. Considerarlo mesuradamente un error, no es admisible. Una cosa es un error administrativo, otra un fraude electoral. Manipular las elecciones no es error, es un crimen.



