Por L. Parrini
Endilgarle a un libro de cuentos en su portada el título de una canción acaso garantiza de algún modo cierta solvencia emocional frente al lector, más aún si la canción logró calar la sensibilidad popular. Cariño malo, el libro de cuentos de Silvia Vera Viteri se aventura en esa tentativa, como lo hizo en su momento la novela Corazón en bandolera, de la misma autora.
Cariño malo habla en su portada y en cada cuento de su contenido, del reto de sostener el peso propio del nombre y apellido de Silvia Vera Viteri, hija de Pedro Jorge Vera y de Eugenia Viteri, dos referentes notables de las letras ecuatorianas. Y lo hace en un lenguaje singular, el de la solidaria complicidad de la autora con sus personajes. Como si tuviese que dilucidar si el destino del escritor es cobijar a sus protagonistas, desde su creación misma, con paternal afán obsecuente como un pequeño Dios, o dejarlos expuestos a su libre albedrío vital. Vera Viteri decide por lo uno y por lo otro, hasta el reencuentro con ellos con pasión y compasión.
Los asuntos del libro son variopintos en cuentos desolados que refieren amores fallidos, utopías rotas, soledades trágicas. Y decíamos que lo hace en su propio lenguaje, un léxico metafórico -más allá de lo fórico-, que guarda relación con lo ya denotado, pero que es recreado por la autora con oportunas figuras poéticas. Lenguaje figurado, o mejor, desfigurado que encuentra la imagen simbólica no rebuscada: pasión de trueno, ímpetu de corcel al viento, como ejemplos. Se ama para ahuyentar la soledad, diría la autora en un párrafo. Y esa soledad deviene en cada personaje a través de “una gama de universos emocionales”, como afirma la nota de contraportada.
Cariño malo inicia con el cuento Acróbata, autorretrato de un delirio patológico. Monólogo delirante que busca una confesión estilizada en un acto de complicidad de la autora con el personaje. La visita, es un thriller que recrea la historia real de un crimen que estremeció a la sociedad ecuatoriana. Le siguen otros cuentos en monólogos en primera persona con tono intimista, que resultan mayormente sugestivos que los relatos en tercera persona que hablan del otro, de los otros, hombres y mujeres que exponen sus heridas a través de un lenguaje prestado. Los compas, es la alegórica referencia a una utopía colapsada por la defección de una militancia “comecandela desintegrada”, cuando no solo los tiempos han cambiado, también lo han hecho los hombres. Y en el epílogo, la apología a una mujer cuya belleza es fuente de su infortunio, Marilyn Monroe, la Gata rubia que vivió “la belleza como una ilusión óptica, el triunfo un guiño cómplice, el amor una quimera” y una muerte sin paz en la tierra.
Crónicas de soledades endémicas es este libro, dramas corales, polifonía de amores rotos, cariños malos, utopías colapsadas, diversas tragedias colectivas amparadas por la complicidad unívoca de la autora. Cariño malo, libro que alude al amor fallido, mas no al desamor que es negación de una existencia. En los cuentos de Vera Viteri el amor está presente como un acto estropeado, un desacierto, amor perverso, o mejor, sin verso, prosaico, brutal y trágico.
Cariño malo, libro de aliento ético y estético que se deja leer sin el menor arrepentimiento del lector.
Foto Acoso textual



