Por L. Parrini
Que vivimos tiempos inseguros no es noticia, sobrevivir en la república del miedo se ha convertido en política de Estado. El estado de incertidumbre acecha la convivencia ciudadana cotidianamente. La acciones y omisiones desde el poder provocan miedo, sospecha, inseguridad.
La disonancia cognitiva del gobernante y sus adláteres es pan diario: dicen una cosa y hacen otra, difunden lo que en el fondo no creen y creen en lo que no son capaces de defender democráticamente.
Todo lo que se genera en las oficinas oficiales tiene un halo de inconveniencia popular. Cuando hablan de renuncias vitales para los ricos lo llaman incentivos, pero cuando destinan recursos públicos hacia la gente pobre entonces lo llaman subsidios, les gusta lo primero, pero no lo segundo porque gobiernan para proteger sus intereses privados.
Los adláteres del poder han hablado de un presidente valiente y de parlamentarios con valor, pero valiente no es ir a la Asamblea Nacional a estar sentado y ganar más de 4 mil dólares como alzamanos de un régimen que castiga al pueblo que más lo necesita. No son valientes, son empleados del FMI que les exige reducción del gasto público, subir el IVA, eliminar subsidios y presupuestos de áreas sociales tan sensibles como la Educación y la Salud.
Educación sin recursos
El régimen golpea a las universidades públicas del país reduciendo sus recursos y la Asamblea Nacional de mayoría gobiernista aprobó el recorte de 108,8 millones de dólares a 19 universidades de la educación superior pública. A la Universidad Central redujo 15.5 millones. Una de la más perjudicadas es universidad Amawtay Wasi que antes tenía un presupuesto de 12 millones y ahora tiene solo 3 millones de dólares. Menos presupuesto a la educación superior significa menos investigación, menos profesores, menos cupos, menos oportunidades.
Oídos sordos
Mientras el presidente viaja: Estuvo 9 días fuera por Emiratos Árabes, España y Noruega, en enero tomará 11 días de vacaciones y luego saldrá en viaje a Suiza del 19 al 22 de ese mes, es decir, 24 días fuera del cargo en dos meses. La derrota en la Consulta Popular evidenció falta de apoyo y dejó un gasto 59 millones de dólares en gastos electorales, no obstante, el gobernante en lugar de asumir los resultados y atender los cuestionamientos a su liderazgo salió de viaje.
Salud en terapia intensiva
En tanto, la emergencia de la Salud continúa sin respuesta. El Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social, IESS, enfrenta su más grave crisis por falta de medicamentos, la emergencia continúa mientras el mandatario va de viaje sin resultados tangibles para el país. El IESS acumula más de 13.354 cirugías en espera por más de 90 días y el régimen hace como que no pasa nada. Solo el HCAM tiene 3.554 procesos quirúrgicos represados y en dicho hospital faltan camas, médicos y horas de quirófano. El principal centro médico del país solo llegó al 55% de la atención a pacientes hasta el mes de octubre. Tampoco realiza compras por emergencia y estos retrasos implican 17 años de servicio perdidos, lo que representa 119 millones de dólares.
Dos años de gobierno, cinco ministros de Salud, un Comité creado hace tres meses y recién dicen que analizará lo que ocurre en el sistema de salud. En los hospitales del Ministerio de Salud no hay medicinas, hay escases de insumos, no hay seguridad, no hay reactivos y carecen hasta de servicios de limpieza. Cada ministro que sale deja en peor estado el sistema de Salud. No hay una sola mejora sustancial en los hospitales a su infraestructura y recursos médicos. Solo quirófanos que no están operativos, ambulancias dañadas, medicinas que no existen, listas de espera para consultas. El ministerio de Salud no ha ejecutado sino el 42% del presupuesto de este año. En tanto, los centros médicos necesitan medicinas, infraestructura y hospitales de primer nivel en funcionamiento pleno.
Seguridad insegura
El régimen dice por boca de su ministro Jhon Reimberg haber realizado 2 millones 181 mil operativos militares-policiales en dos años de gobierno. De dónde sale esa cifra que en 730 días de gobierno da un promedio 2.988 operativos diarios, es decir 124 operativos por hora. ¡Imposible! ¿A quién quiere verle la cara el señor ministro? ¿Y cuáles son los resultados? Un evidente incremento de la acción del crimen organizado en asesinatos por sicariato, extorsiones, tráfico de drogas, secuestros, asaltos y robos domiciliarios en todo el país.
Narrativa oficial
El régimen habla de terrorismo y lo asocia al comunismo, y el comunismo es el mejor aliado de la derecha. El bloque de poder conservador no habla de Marx y Lenin sino de todo lo que amenaza su poder económico y cultural. La ultraderecha necesita un enemigo y el comunismo es su palabra mágica. Todo lo que aborrece es comunismo: cambio social, trabajo justo, educación pública, subvención a la cultura, justicia ambiental, derechos humanos, feminismo, salud universal, vivienda digna, seguridad social. Cuando la búsqueda de justicia social es comunismo, el comunismo ya no es el problema, sino la justicia social.
El más afectado es el pobre de derecha, de clase trabajadora que vota por un millonario, que defiende ideas que lo oprimen y rechaza movimientos sociales, pero disfruta de sus logros sin saberlo, que defiende a los ricos porque siente que así asciende socialmente, es aquel que le teme al comunismo. No es una contradicción, el pobre de derecha es una victoria del sistema.
La experta colombiana en estrategia política, Carolina Mejía, sostiene que es necesario generar miedo para vender seguridad, esa es la estrategia de manual utilizada por la derecha política. Los políticos de la tendencia convierten un problema común en una amenaza existencial para justificar más FFAA, más policía, más cárcel, menos derechos, todo en nombre de la seguridad. Y los medios informativos repiten a coro y exageran riesgos para decirnos que estamos peor, más crimen, más caos y más violencia, eso es Teoría de la Securitización. Simon Scheller lo revela: apelar al miedo para hacer política. Asustan con la ideología de género o con el comunismo. Apelar al miedo para manipular emociones. Frank Furedi lo llama la Política del miedo. Estamos tan asustados que aplaudimos cuando nos venden la receta: mano dura.
Hablemos claro y en serio: es una vieja técnica de comunicación política cuando la derecha habla de libertad, seguridad y democracia no está defendiendo un derecho colectivo sino sus propios privilegios. La política del miedo para vender seguridad, es una vieja estrategia política que usa la derecha para impedir el debate en un país sin cultura política. Divide para gobernar, embrutece para dominar.



