Por L. Parrini
Al cumplir dos años el Gobierno central los ecuatorianos han afinado su sentido del humor, la llamada sal quiteña, para caracterizar al régimen considerado firme, duro, inoxidable, llamándolo “el gobierno de acero”. En un meme que circula en redes sociales se estigmatiza a la administración de Daniel Noboa, luego de 24 meses de gestión, como el gobierno de acero porque exhibe cero obras, cero políticas sociales en salud y educación, cero seguridades ciudadanas, cero liderazgos, y así, un rotundo etcétera.
En un balance real, habría que decir que dos de los rubros más sensibles para la población, muestran un reducido cumplimiento de ejecución del presupuesto que les otorga el Estado. En 2025 se ha ejecutado la mitad de lo presupuestado y la gran mayoría de los recursos se ha ido en el pago de sueldos. El tema económico es siempre vital para no solo saber cuánto se gasta en Salud, sino también para conocer cuál es la calidad del gasto en ese rubro.
Conforme análisis de Marco Flores, el Presupuesto General del Estado (PGE) una vez codificado incluye la programación presupuestaria actualizada del año una vez incorporadas todas las modificaciones correspondientes, y refleja de forma real los recursos y gastos autorizados para el ejercicio fiscal.
El PGE 2025 codificó USD 7.181,8 millones para el sector Educación, pero hasta octubre 2025 apenas se han ejecutado (pagado) USD 3.683,0 millones, el 51,3 %. Para el sector Salud, el PGE codificó USD 4.879,1 millones, pero únicamente se han ejecutado (pagado) USD 1.976,3 millones, es decir, el 40,5 %. En el sector de Comunicaciones (obra pública), el PGE codificó USD 556,0 millones, pero solo se han desembolsado (pagado) USD 254,5 millones, el 45,8 %.
Salud en Terapia intensiva
El rubro Salud ha contado con seis ministros (as) sin que el régimen haya encontrado solución para la crisis sanitaria que solo ha empeorado. La doctora Ximena Garzón académica de la USFQ, y ex ministra del ramo, señala en entrevista de televisión que el hecho de que no exista una cabeza en el MSP constante, “hace que el personal de Salud no sepa a dónde ir, que no sepa tomar decisiones, que no sepa cuáles son los objetivos que se tienen que alcanzar; el momento que no tienen un líder con implementación de políticas públicas claras ahonda la crisis en los diferentes sectores de la salud”. La ex ministra que, si bien, dice haber desarrollado el Plan Decenal de Salud de carácter estratégico enmarcado en las necesidades epidemiológicas del país, fue planteado en conjunto con la Organización Panamericana de Salud, OPS, con indicadores claros y objetivos definidos por el gobierno del presidente Lasso, no obstante la ejecución de este instrumento que debió durar al menos diez años, no se tomó con criterio técnico porque no hubo una cabeza ministerial que encaminara ese plan a su ejecución.
El sector salud muestra ingentes necesidades no resueltas como el desabastecimiento de medicamentos, el colapso en la programación de cirugías, las brechas en recursos humanos, los fallos en gestión y control, entre otras. Ecuador es un país que en materia de Salud muestra enfermedades infectocontagiosas mortales y crónicas incurables. El descuido de estas dos realidades hace que la población muera, mientras tanto si bien en el país se registran enfermedades prevenibles por la vía de la vacunación, no existe un adecuado registro de aquello. En tanto, el índice de las enfermedades crónicas registra que “cada mes al menos 200 ecuatorianos se vuelven insuficientes renales”. Los enfermos oncológicos, además, forman parte de los problemas de salud más importantes del país. La desnutrición infantil es otro factor de subdesarrollo de la población que se viene a sumar a la deficiente atención de salud pública a la población adulta por falta de turnos, medicamentos y profesionales en diversas especialidades.
En materia de abastecimiento de medicinas se requiere establecer un diagnóstico a los proveedores respecto de su capacidad de abastecer al Sistema de Salud público ecuatoriano o, en su defecto, se debe apelar a organismos internacionales como la OPS y la ONU que coordinan el abastecimiento de medicinas de diversos países en el mundo a costos más convenientes y entregas oportunas.
Los desafíos en el campo de la Salud son notables, saber qué es lo que se debe hacer desde el Estado para servir a la población. En eso consiste una planificación pensada, práctica y estratégica para brindar una atención de calidad a la mayoría de los ciudadanos, concluye la doctora Garzón.
La seguridad insegura
Si bien la Salud se mantiene en terapia intensiva, no es menos cierto que la seguridad del país es lo más inseguro de la región, con el Ecuador como el país más violento del continente con sobre 7.439 muertes violentas en apenas diez meses del 2025.
Si bien en el país, según el régimen, se han hecho más operativos que antes, se ha detenido a muchos líderes delincuenciales, que se extradita a varios y que se sigue incautando droga y que las muertes violentas corresponde a asesinatos entre los propios criminales. Si bien ha aumentado el volumen de incautación de drogas y disminuido las denuncias de extorciones, y que estos son hechos de una aparente victoria oficial contra el crimen organizado, no es menos cierto que a mayor detención o eliminación de cabecillas de organizaciones criminales hay una fragmentación -según expertos- y a mayor fragmentación hay un incremento de los homicidios intencionales en la lucha por el liderazgo. Si se registra una mayor incautación de droga implica que hay una mayor producción de cocaína en Colombia, es una ley de oferta y demanda. Por tanto, no es un resultado del que el Gobierno pueda ufanarse: más bien en este 2025 existe un 25% de incremento en los crímenes y las causas son estructurales de la violencia que no se resuelve, a juicio del experto en Seguridad, Renato Rivera, entrevistado en la cadena de televisión ecuatoriana Ecuavisa.
Según su criterio, no se puede ni se debe depender de los estados de excepción para generar resultados en la detención de los cabecillas criminales. Los estados de excepción aumentaron en el 2025 y no reducen los homicidios intencionales, y en cambio hay un impacto muy bajo en contra del mundo del crimen. Se acaba de publicar en Índice de Crimen Organizado y el Ecuador se ubica en el quinto puesto a nivel mundial, lo que evidencia que hay mercados ilícitos que son más rentables en comparación con los años anteriores: el tráfico de cocaína, la minería ilegal, las extorciones y el tráfico de armas.
El régimen se queja de que no tiene las herramientas necesarias para enfrentar al crimen organizado por culpa de la ciudadanía que no le autorizó la instalación de bases militares extranjeras, que la ley de inteligencia se la declaro inconstitucional, no obstante, los expertos constatan que el problema de no radica en la formulación de leyes sino en la aplicación y cumplimiento de las mismas. El problema radica en la falta de una política de seguridad y en la carencia de una política criminal en el país que no cuenta, al final del día, con una gobernanza de seguridad, por tanto, no se sabe hacia dónde orientar los objetivos de Seguridad, y quienes deben generar resultados como ejecutores de los operativos no saben cuál es la estrategia y no saben hacia donde orientar esos resultados.
El problema tampoco reside solo en un buen equipamiento de las fuerzas del orden, con cascos y fusiles, sino que hay que ir más allá, se requiere cambios de vehículos, mejoramientos de las UPCs, optimizar el modelo de gobernanza policial y mejorar su acción contra la criminalidad. En todo aquello falta inversión por parte del Estado desde el 2019 y al cabo de un lustro solo se tiene una narrativa de seguridad que no se compadece con la realidad y la necesidad existentes.
En materia de Seguridad los expertos reclaman adoptar algunas acciones: ya no depender solo de los estados de excepción y la labor policial y militar, también hay que abordar las causas estructurales de la violencia y los crímenes intencionales, como son la pobreza, la desigualdad, la falta de empleo y la debilidad institucional de la Justicia, la Policía y las FFAA para superar la condición del Ecuador como el país más violento de América Latina en el 2025.



