Por L. Parrini
El nombramiento del hombre de la política ha derivado en otra frustración oficial. El designado ministro de Gobierno, Álvaro Rosero León, ha preferido continuar conduciendo el Show de la Papaya, en Radio EXA, en lugar de sumarse al sainete en el que se ha convertido el show de la política criolla.
Rosero había sido nombrado ministro de la política por su afinidad con el régimen, luego de la debacle electoral del Gobierno. Pero… el presidente Daniel Noboa lo eligió para el cargo sin percatarse, a través de sus asesores, que el señor Rosero tendría impedimentos para ejercer cargos públicos, según trascendió, por mantener presuntas deudas patronales con el IESS.
Luego de públicos cuestionamientos, Rosero declinó al nombramiento en un mensaje difundido en su red social X, señalando: “Está claro que mi perfil despertó temores en un momento en el que el país necesita serenidad, no pánico fabricado”. Temores pertinentes si se considera que no debe existir duda acerca de la probidad de quién desempeñe el cargo de ministro de la política, como paradigma de solvencia moral ante el país.
La ministra ADN
En lugar de Rosero fue designada la asambleísta de la bancada de ADN, Nataly Morillo, mujer con trayectoria en el campo de la comunicación social y el servicio público. Morillo señaló en sus redes sociales al recibir el nombramiento: “Trabajaré para promover el diálogo y fortalecer nuestra democracia… seguiremos conduciendo al Ecuador hacia días de mayor bienestar y oportunidades para todos”. Promesa, sin duda loable, que deberá cumplir con contenido práctico y real.
Morillo proviene de la presidencia de la Comisión de Fiscalización de la Asamblea Nacional, instancia donde ha sido cuestionada por congelar las acciones de control político en los últimos meses. Anteriormente formó parte del equipo de M.P. Romo en los regímenes de Moreno y Lasso. La flamante ministra de la política fue reclutada en ADN en agosto del 2024, luego del proceso de muerte cruzada que llevó a la presidencia a Noboa. Morillo reemplaza a Zaida Rovira en el cargo como la sexta funcionaria en ese cargo durante el gobierno de Daniel Noboa.
En el intrincado mundillo de la política criolla se dejan entrever algunos elementos que proporcionan ciertas claves para entender las dinámicas de la gobernanza. El presidente Noboa selecciona por segunda ocasión a un comunicador (a) para el cargo de ministro (a) de Gobierno. ¿Se puede entender que ha comprendido que la política es diálogo?
Morillo, considerada detractora de los movimientos sociales, deberá interpretar coherentemente el voto castigo propinado por el pueblo ecuatoriano al régimen y tender vías de acceso a un diálogo constructivo con interlocutores opositores al Gobierno. Su formación como comunicadora acaso le permita hacerlo y lograr la anhela gobernabilidad oficial.
Las reacciones ante el nombramiento de Morillo están divididas. Sus coidearios consideran “un acierto” la designación de la parlamentaria que ha mostrado ser una “dura crítica de la RC, y en capacidad de entablar mesas de diálogo”. En tanto, en las filas del correismo ven con escepticismo la posibilidad de dialogar con quien ha denostado constantemente a sus militantes.
El país espera expectante superar la representación histriónica del absurdo, con la falta de sentido social y angustia de la condición ciudadana, a través de la ilógica, los diálogos repetitivos y las situaciones carentes de liderazgo en la encarnación de personajes que viven en un universo indiferente y paradójico. En la tramoya de la política se preparan para salir a escena los nuevos actores porque el show debe continuar.



