Por L. Parrini
Luego de los resultados de la Consulta Popular del domingo anterior el régimen ha ensayado diversas réplicas, desde realizar cambios en el gabinete hasta no reconocer la derrota del oficialismo en términos políticos, e incluida la realización de un viaje de Noboa a los Estados Unidos para coordinar acciones con el gobierno de Donald Trump.
Se puede comprender que la bochornosa pérdida electoral impide a los voceros del Gobierno reconocer flagrantemente la derrota, no obstante, mal sería que fuera un síntoma de falta de realismo e inteligencia para ver las cosas que suceden en su entorno. Noboa declaró a las pocas horas de conocer el resultado: “Nuestro compromiso no cambia. Seguiremos luchando sin descanso por el país que ustedes merecen, con las herramientas que tenemos”. No es bueno negarse al cambio. El país espera giros en la política oficial, es más, los exige en un país polarizado por odios estimulados desde las propias esferas del poder.
Más aun, de cara a una nación secuestrada por “políticos oportunistas de todo estilo, que incluyen a gente incapaz de articular propuestas que respondan a las necesidades del pueblo”, según constatan observadores. En tanto, surgen opinólogos en los medios de información que bogan porque el régimen insista en ciertas cuestiones definitivamente rechazadas popularmente, como una Constituyente o la búsqueda de acuerdos militares con potencias extranjeras que, obviamente, han sido negadas por las fuerzas sociales contrarias a estas políticas del régimen de Noboa. Entre sus partidarios, en cambio, algunos sugieren el retorno a la Constitución de 1998 que en materia económica consagró el neoliberalismo. Lo que hace pensar que el único propósito es acabar con la Carta Magna vigente desde el 2008, sin decir qué se propone en una nueva Constitución.
Cambios ministeriales
Los siete cambios ministeriales no sorprenden, no obstante que algunos son simplemente un enroque de un puesto a otro con el mismo ministro o ministra. Entre los cambios destacan el del ministro de Desarrollo Humano, la ministra de Trabajo, el ministro de Salud, el de Agricultura y la ministra de Educación. El nombramiento más llamativo es el de ministro de Gobierno, por lo estratégico del cargo y por la persona nueva designada. Noboa nombró como hombre de la política a Álvaro Rosero León, difusor quiteño, actual director de Radio Exa/Democracia, emisora afín al régimen en la que Rosero se desempeña como comentarista político y de temas diversos. Luego del resultado electoral Rosero comentó: “con profunda tristeza tengo que admitir nuestra sensación de derrota”, marcando diferencia con la opinión de los voceros oficiales.
A Álvaro Rosero lo conocimos cuando ejercimos el periodismo en Radio Democracia junto a su padre, Gonzalo Rosero. Álvaro era entonces un hombre afable, buen amigo, dedicado a la organización de espectáculos musicales y a la producción de programas de radio del tipo revista familiar. Nunca le intuimos un duro de la política, con una postura socialdemócrata no ponía en evidencia aquello que hoy se le critica en redes: ser un frenético anticorreísta. Habrá que ver quién transforma a quien, si el ministro vuelve tolerante al régimen merced al diálogo, o el gobierno lo alinea con la intransigencia represiva.
Pocas horas antes de ser nombrado ministro de Gobierno, Rosero tuvo un gesto diferenciador, al decir: “Felicitaciones, insisto, fundamentalmente al correísmo, los grandes triunfadores del día de ayer, que ha ratificado la vigencia de su Constitución. Ellos son los directos beneficiarios de esto”. Este gesto de nobleza no implica en caso alguno empatías progresistas, contrariamente, solo habla de un hombre de buen cálculo y sentido de la tolerancia.
Rosero no tiene experiencia en anteriores cargos públicos y para algunos observadores es un error su nombramiento y, en su lugar, debió volver José De la Gasca porque “es el único que entendió el momento político y habló de la necesidad de una reconciliación”. Si Rosero es la persona en capacidad de tender puentes y solucionar los problemas políticos que tiene el Gobierno, entonces su nombramiento es acertado para el régimen; en cambio, si Noboa quiere radicalizarse con una política agresiva a la que Rosero responda dócil y coincidentemente, como un empleado más, acaba de cometer un grave error. Adicionalmente a eso, opositores denuncian que Rosero tendría una deuda patronal con el IESS, lo que le impide ejercer cargos públicos. Al final del día, analistas coinciden en destacar que los cambios ministeriales no son una verdadera refrigeración, puesto que los nombramientos no se corresponden con la experticia profesional de los designados, sino que es el mero reconocimiento de que las cosas no funcionaron como se planearon.
El viaje presidencial
Luego de los cambios ministeriales, Noboa tomó el avión oficial con destino a los Estados Unidos. Aunque en medios informativos nacionales se dice desconocer la agenda presidencial a cumplir en el país del norte, observadores estiman que Noboa fue a Washington a “pedir disculpas y poder lavarse la cara frente a la tremenda tomadura de pelo que la administración de Noboa ha perpetrado en contra de la administración de Trump. Todo el mundo vio las fotografías que se hicieron en Manta y en Salinas posando, muy alegremente al estilo Rambo con la Secretaria de Seguridad de los Estados Unidos, cuando le ofreció las bases aéreas en Salinas y en Manta a la administración Trump, pero sin consultar al pueblo ecuatoriano; y lo que pasó es que el fiasco se produjo cuando este último domingo el pueblo ecuatoriano le dijo No”, expresó V. Olmedo. Se conoce que luego de ese anuncio, el gobierno de Trump le quitó a Ecuador el arancel de un 15% a varios productos exportables ecuatorianos. ¿Volveremos a recibir el castigo arancelario norteamericano?
¿Qué va a pasar ahora?, se pregunta el país. Tal vez se conozca cuando el régimen decida dar la cara para explicar las consecuencias de las réplicas oficiales.



