Por L. Parrini
No hay nada escrito en piedra sobre las elecciones presidenciales de Chile de este domingo. Sin embargo, los pronósticos apuntan a que los candidatos Jeannette Jara del frente Unidad por Chile y el derechista José Antonio Kast, pasen al balotaje o segunda vuelta electoral. Los comicios de Chile tienen de singular que por primera vez en la historia del país de Neruda una militante comunista alcance un triunfo electoral presidencial. En tanto, la derecha política enfrenta una eventual victoria capitalizable mientras que la extrema derecha -con la candidata E. Matthei- deberá asumir un tercer o cuarto lugar en una derrota que se espera abrumadora. En el Congreso Nacional se juega la carta de una nueva correlación de fuerzas políticas que definirá el escenario legislativo al futuro mandatario o mandataria. La elección de este domingo compondrá el nuevo mapeo político nacional chileno y lo que será la implementación programática y de medidas que se vendrán con la nueva administración desde el 11 de marzo de 2026.
El mundo político, analistas y encargados de empresas encuestadoras coinciden en que será Jara la vencedora de la competencia por el sillón principal de La Moneda, y que José Antonio Kast (PRE) ocupará el segundo puesto, sin que Evelyn Matthei (“Chile Vamos”) ni Johannes Kaiser (PNL) logren alcanzarlo y en definitiva disputen el tercer puesto.
El balotaje del 14 de diciembre espera el enfrentamiento de un bloque de izquierda tradicional y progresista que incluye al Partido Comunista, Partido Socialista y Frente Amplio, incluida la Democracia Cristiana, contra una coalición conservadora integrada por Unión Demócrata Independiente (UDI), Renovación Nacional (RN), Evolución Política (Evópoli), Partido Republicano (PRE) y Partido Nacional Libertario (PNL).
Voceros Unidad Por Chile han manifestado que un buen resultado de Jeannette Jara es que la candidata obtenga o supere el 30% de la votación y se separe unos cuatro a cinco puntos de Kast. En tanto, al candidato de la extrema derecha, las encuestas y análisis lo sitúan, en el mejor de los casos, alrededor del 25% y 28% de los sufragios, con lo cual quedaría bien aspectado para la segunda vuelta. En cuanto a la elección legislativa, se prevé que será reñida, y aunque hay estudios electorales que tienden a darle una mayoría simple a la derecha y la extrema derecha.
Un nuevo mapeo político
Las elecciones chilenas de este domingo conformarán un nuevo mapeo político para el país de la estrella solitaria que definirá el escenario programático de medidas que se asumirán con la nueva administración presidencial. Observadores coinciden en que “un factor nuevo, es que ahora no se trata de una simple alternancia en el Gobierno entre el sector socialdemócrata/progresista/izquierda y la derecha tradicional, sino de la posibilidad de la llegada de un gobierno de extrema derecha”. Esta vez existe más de cinco millones de electores que sufragarán obligados, por el voto obligatorio, y que pertenecen mayoritariamente a sectores populares y de regiones; sector en el que se pondrá ojo para el balotaje, en una llamada “nueva elección” y con la consideración del “voto volátil” en un escenario binario de candidaturas, señalan los observadores.
No obstante, profundizando el análisis se constatan silencios, omisiones y posturas esquivas que pueden ocultar futuras acciones en política exterior “que pongan a Chile en el camino de una alianza estrecha con los mandos políticos y militares de Estados Unidos, que integre al país a una línea conductual ultraconservadora, injerencista y belicista”, que coloquen a Chile en “una línea de agresión y división en la región, e incluso, como algunos han promovido, ver al gobierno chileno alejándose de los organismos internacionales, pasando por arriba de convenios suscritos y haciendo oídos sordos al derecho internacional”
Particularmente serio es eso en el caso de las candidaturas de derecha y extrema derecha desde donde, por ejemplo, salió la postura de respaldar una invasión militar a Venezuela. Al mismo tiempo se observó una inclinación a respaldar las políticas bélicas e injerencistas de Donald Trump.
En el otro extremo, se puede colegir que la llegada a La Moneda de la candidata del oficialismo -Jara-, garantizaría una política exterior en la sintonía de cuestionar las acciones militares e intervencionistas, de promover la paz y el entendimiento, de buscar el respeto y la integración a nivel regional, de alentar el multilateralismo y oponerse a hegemonismos dominantes, de ampliar las relaciones internacionales y plantear condiciones equitativas en el comercio y la economía, y no tener actitudes hostiles frente a otros gobiernos. Chile enfrenta este fin de semana una encrucijada.



