Por Marcelo Pérez Albán
Tengo amigas jubiladas muy queridas y amigos jubilados muy queridos también, quienes, con aire doctoral, me han dicho que votarán por el SÍ. Y por ningún motivo, NO.
Ellos lo hacen —me explican— con inteligencia, con estos brillantes razonamientos de alta academia:
“No hay que hacerle el juego a Correa.”
“La Constitución del 2008 tiene demasiados artículos.”
“Esa Constitución es la culpable de la inseguridad.”
“No deja venir la inversión extranjera.”
“El trabajo por horas da más productividad.”
“Es una Constitución socialista del siglo XXI.”
…y la lista sigue, con el mismo entusiasmo con que se recita un eslogan de detergente.
Ante tales genialidades, solo me queda rendirme ante su lucidez. Y como soy colaborador, voy a sumar otros argumentos igual de inteligentes, para que el voto SÍ sea una verdadera cátedra de sabiduría popular:
Voto SÍ, para eliminar el décimo tercero y décimo cuarto sueldos. ¡Qué necesidad de tanto despilfarro obrero!
Voto SÍ, para quitar las pensiones a los jubilados. Que trabajen un poquito más, aunque sea vendiendo aceite de coco en la Plaza Grande.
Voto SÍ, para cerrar el IESS y que la gente pobre aprenda a no enfermarse. La salud es un lujo, no un derecho.
Voto SÍ, para borrar el Artículo 43 de la Constitución del 2008, ese incómodo texto que garantiza salud y seguridad social. ¡Qué anticuado!
Voto SÍ, para suprimir el Artículo 261 de la misma Carta Magna, que asigna al Estado las competencias en educación y salud. Mejor que las manejen las corporaciones privadas, un tanto caras, pero más eficientes.
Voto SÍ, para dejar sin cobertura a las personas con discapacidad. Al fin y al cabo, no votan en grandes cantidades.
Voto SÍ, para que vuelvan las bases militares extranjeras. Nada más reconfortante que ver una bandera ajena ondeando en nuestro propio territorio.
Voto SÍ, para aplaudir otra base militar de Israel en Galápagos, en fin de fines, sus miembros son expertos en maniobras “humanitarias” en Gaza. ¡Una verdadera inspiración para la paz!
Voto SÍ, porque los presupuestos más bajos en educación y salud son señal de austeridad.Voto SÍ, para rescatar a las clínicas privadas en crisis. Pobrecitos millonarios, ¡ellos también sufren!
Voto SÍ, para que siga fluyendo la cocaína por los puertos ecuatorianos. El único sector exportador que funciona a la perfección.
Y, por supuesto, voto SÍ con inteligencia, para que el país siga avanzando… hacia atrás, pero con estilo. Con paso firme… directo al precipicio.Con fe ciega… y cerebro en neutro. ¡Caramba!
Qué gusto da ser inteligente en tiempos donde pensar está pasado de moda.
Epílogo
Tengo la sensación de que mis queridas amistades han sufrido varias pandemias mortales: el virus del covid 19 que cegó miles de vidas; el virus del anticorreísmo, que cegó la mente de cientos de miles de ecuatorianos; el virus del sadomasoquismo, porque a través del SÍ disfrutan de la angustia de quienes atisbamos con horror lo que ocurre en el país.
A este paso, los sembradores de estas pandemias cosecharán tempestades, que nos afectarán a justos y a pecadores. Vendrán tiempos siniestros que los dejaremos como vergonzoso legado a nuestros hijos, a nuestros nietos, a muchas generaciones, hasta que, como diría Franz Fanon, los nuevos “condenados de la tierra”, cansados de la perversidad despierten, con el tremendo riesgo de repetir la historia de Joaquín Gallegos Lara, cuando sean protagonistas de muchas “cruces sobre el agua”, o mejor dicho “muchas cruces de cartón sobre el agua”.



