Por L. Parrini
En Chile existe un consenso tácito: el 11 de septiembre es una fecha que marca un punto de inflexión para el país. Este 11-9 se conmemoran 52 años del golpe de Estado que derrocó al gobierno de Salvador Allende e instauró la más sanguinaria dictadura militar en el cono sur de los años setenta.
La memoria histórica de los chilenos, dividida aun por el devenir de los acontecimientos que acompañaron a la dictadura de 17 años que encabezó la Junta Militar presidida por Augusto Pinochet, resume su visión de los hechos en claras interrogantes: ¿Dónde están los responsables que secuestraron, torturaron e hicieron desaparecer a nuestros familiares? ¿Dónde están los responsables civiles de ese exterminio que ocuparon cargos en ministerios, presidiendo partidos políticos de derecha, de extrema derecha, partidos políticos que respaldaron el fascismo y el exterminio? La pregunta la formula la diputada Lorena Pizarro, expresidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, en el marco de los 52 años del golpe de Estado que derrocó el gobierno del presidente Salvador Allende y que provocó miles de compatriotas ejecutados y hechos desaparecer.
Conscientes de que el fascismo es un peligro para las democracias, diversos protagonistas caracterizan al golpe de Estado del 11 de septiembre en Chile como una tragedia nacional con una cantidad superior a los doscientos mil chilenos en el exilio en todo el mundo. Hoy se levantan voces contra un pacto de silencio instaurado en Chile, el mismo que significa y permite que los genocidas, incluso los condenados, reciban obscenas pensiones y se rinda tributo al dictador en cuarteles militares.
Voces de la polémica
Jeannette Jara, Eduardo Artés, Marco Enríquez-Ominami, Harold Mayne-Nicholls y Franco Parisi, en distinta visión e intensidad, han expresado su rechazo a la tiranía que encabezó el general Augusto Pinochet, en tanto Evelyn Matthei, José Antonio Kast y Johannes Kaiser han valorado a ese régimen y el golpe de Estado que dejó más de cuatro mil personas ejecutadas o detenidas desaparecidas. Entre las voces que expresan su aprobación al golpe de Estado se encuentra la de candidatos a la presidencia de la República, entre ellos Johannes Kaiser quien sostiene que en épocas de la dictadura de Pinochet “se fusiló poco” y junto a José Antonio Katz, candidato derechista, defiende a Miguel Krassnoff, ex brigadier y jefe de aparatos represivos, preso y condenado por decenas de crímenes de lesa humanidad y violaciones a los derechos humanos.
Evelyn Matthei, a partir de 1978 justificó que miles de muertes fueran porque en las Fuerzas Armadas y Carabineros “hubo gente que hizo mucho daño, loquitos que se hicieron cargo y que nadie los frenó a tiempo”, descartando que todo fuese producto de una política de Estado y decisión de los altos mandos militares. En el caso de José Antonio Kast, su respaldo a la dictadura viene desde joven y de su núcleo familiar que tenía duras posiciones anticomunistas, que apoyó sin reparos el golpe de Estado y acciones represivas. El candidato de derechas Franco Parisi, manifestó: “Chile necesita recibir un perdón profundo de todos los civiles que participaron apoyando la dictadura militar” dijo hace poco. Indicó que “la dictadura fue un periodo de división y horror del que nadie puede sentirse orgulloso” y sostuvo que “fue un periodo triste para Chile, donde la gran mayoría, por no decir todos, lo pasamos mal”.
En tanto, el candidato presidencial independiente, Harold Mayne-Nicholls, refiriéndose a la tiranía, dijo que “tapar el sol con un dedo es fácil, pero es una falacia (…) fue una dictadura”. Recordó sus tiempos en dictadura y en entrevista declaró que “no fue para nada un momento seguro. Hubo mucha inseguridad…Económicamente el país tampoco no tenía nada digno de resaltar”.
Jeannette Jara, la candidata presidencial de nueve partidos políticos progresistas, democratacristiano, socialdemócratas y de izquierda, tiene una historia y una posición de condena al golpe de Estado de 1973 y a la dictadura que asoló al país durante 17 años: “No fueron ‘loquitos’, fue una dictadura que operó con respaldo político y militar…Nosotros seguiremos abogando siempre por verdad, justicia y memoria: nunca más”. Eduardo Artés, hoy candidato presidencial del Partido Comunista Acción Proletaria, expresó “el carácter brutal de la dictadura de Pinochet” y planteó que los problemas estructurales que vive hoy Chile “es un tema del modelo, del modelo productivo que fue colocado a sangre y fuego a partir de la dictadura militar fascista de Augusto Pinochet, y que los sucesivos gobiernos neoliberales han llevado adelante”. Marco Enríquez-Ominami, recordando un aniversario del golpe de Estado, señaló que “siempre es un día muy duro para Chile porque fue el inicio de una noche muy oscura, de 17 años con muertos, muchas torturas, exonerados, exilio, en la democracia más larga de América Latina, más continua hasta esa fecha.
Hoy la memoria histórica se niega al perdón y olvido porque “no es solo el destino final” de las víctimas, sino que también la memoria debe contemplar el avanzar en asegurar garantías de no repetición. Si no, pierde todo sentido.



