La política se ha convertido en un show de enfrentamientos personales o sectoriales donde abundan los improperios sin fundamentos ideológicos, basados en odiosidades subjetivas o resentimientos pasados. No existe debate político, y a cambio, hay afirmaciones que endilgan al contrincante acusaciones de tipo moralista, prejuiciadas que solo buscan el exterminio público del otro.
Quien inaugura este estilo de hacer política es Donald Trump en los Estados Unidos, bajo la premisa de una arrogancia amparada en el dinero y un narcisismo de bordes psicopáticos que es imitada en Sudamérica por sus similares Javier MiIei en Argentina y Daniel Noboa en Ecuador.
Un Donald Trump destemplado y provocador ha hecho del insulto un estilo político que irrespeta a personajes en los propios Estados Unidos y, fuera del país, a presidentes y pueblos con los cuales el gobierno norteamericano incluso ha sostenido tradicionales alianzas.
El menosprecio descalificador de Trump hacia países vecinos como Canadá y México, por razones comerciales y migratorias, ha puesto en riesgo las relaciones internacionales, debido a la aplicación de aranceles al comercio bilateral y la deportación de migrantes ilegales, bajo la defensa ante una supuesta afectación a los derechos estadounidenses.
En recientes horas, el gobierno de Trump entró en conflicto con el gobierno chileno de Boric por la posición de este último frente a Israel y el retiro de los agregados militares y el embajador chilenos en ese país, el conflicto diplomático escaló al punto de que el canciller chileno no le respondió hace un par de días una llamada telefónica al secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio. Donald Trump evalúa sanciones económicas contra Chile y planea eliminar la visa waiver que favorece a los negocios, por la posición chilena. Si la moneda de cambio es que el gobierno de Chile calle ante el genocidio israelí al pueblo palestino, significa que Chile impuso el derecho de cuestionar la política y las actitudes de Donald Trump en la presidencia de los Estados Unidos desde la Casa Blanca, puesto que el gobierno del sur consideraría que los derechos humanos son más importantes que la economía y que Chile no tiene por qué aceptar chantajes políticos.
A cuatro meses de su gobierno, la intolerancia y prepotencia de Trump se ha manifestado también contra los propios colaboradores de su trayectoria presidencial. Recientemente tiene lugar una escandalosa controversia entre Donald Trump y el financista de su campaña electoral y asesor presidencial, Elon Musk. Todo comenzó cuando Trump envió al Congreso de los Estados Unidos un proyecto de ley con la proforma presupuestaria de su gobierno en la cual elimina en subsidio a la comercialización de los vehículos eléctricos fabricados en los Estados Unidos. El subsidio supone que el Estado norteamericano asume 7.500 dólares del valor del vehículo en favor del comprador como una forma de estimular el negocio. La suspensión del subsidio afecta al menos en dos billones de dólares a Musk, principal fabricante de autos eléctricos del país. El magnate fabricante reaccionó calificando la ley como “abominable y repugnante”, epítetos severos a los cuales Trump respondió que Musk está resentido por la propuesta de la ley, en tanto, Musk dijo que su molestia se debe a que no se le dejó conocer previamente la ley antes de enviarla al Congreso, y dijo que Trump ganó la presidencia gracias a “mi apoyo”, de lo contrario no habría conseguido el triunfo republicano y hoy los demócratas serían mayoría en la Cámara de representantes estadounidense. Afirmaciones, en todo caso, discutibles.
Trump concluyó en que Musk “se ha vuelto loco” y anunció la cancelación de todos los contratos del Gobierno norteamericano con las empresas Tesla de propiedad de Musk, fabricante de autos eléctricos y una empresa de cohetería espacial, de Elon Musk, medida que afectaría al magnate en, al menos, tres billones de dólares. Además, un asesor de Trump dijo que Elon Musk es un “extranjero ilegal en los Estados Unidos, que es un sudafricano que vive ilegal y al que hay que arrestar y deportar”.
El símil latinoamericano
En el subcontinente latinoamericano tiene lugar un símil de la conducta de Donald Trump, precisamente en países decididamente alineados con la geopolítica estadounidense lo que supone también una mímesis política. La postura confrontacional, subjetiva y emocional, de los presidentes Javier Milei y Daniel Noboa, lo estaría confirmando.
En entrevista reciente, el presidente Milei critica la política exterior de Noboa de aceptar migrantes venezolanos, señalando que “en un país donde hay laburo escaso yo no hubiese dejado entrar a migrantes venezolanos, con eso te pegas un tiro en el pie, osea es economía básica, le sacás laburo a tu propia gente, subís la pobreza, el subempleo y de yapa la inseguridad, así parece que quiere multiplicar a los pobres, el tipo no solo no es un liberal, es un inútil con todas las letras”. En otra entrevista de prensa dijo acerca de Noboa: “Rajó a la Vice, tiene quilombos de corrupción con el hermano, hasta acepta migrantes con antecedentes penales desde los EEUU. ¿Qué pretende, ganar puntos con Trump? Nadie lo toma en serio, todos sabemos que reparte cartoncitos con su cara como si fuera una estampita, es anticonstitucional”.
Noboa en otra entrevista de prensa se había referido a mandatarios latinoamericanos con sorna e improcedentes calificativos. Del presidente colombiano dijo: “Petro es un snob de izquierda, es inteligente pero no logra hacer nada”. De Bukele ha dicho: “El tipo es arrogante, que solo busca controlar el poder para sí mismo y hacer rica a su familia”. Sobre Milei dijo: “No sé por qué piensan que es tan grande, no ha logrado nada desde que llegó a la presidencia, parece lleno de sí mismo lo cual es muy argentino en realidad”. Del chileno Boric dice: “Parece estar bien, pero sus socios de coalición de extrema izquierda lo paralizaron”.
Improperio diplomático
Y recientemente, en el Salón principal del Palacio de Cristal en Guayaquil, tuvo lugar otro enfrentamiento de improperios. El lugar estaba repleto de empresarios, ministros, académicos y prensa de toda Latinoamérica se habían reunido para presenciar el Primer Foro Económico Andino, realizado por primera vez en Ecuador, convocando a líderes políticos de diversas tendencias bajo un mismo techo. Desde el inicio de la reunión el ambiente era tenso y aún estaba latente en la memoria de los asistentes los insultos de Milei a otros líderes latinoamericanos en otros foros internacionales. Milei no venía a hablar de economía sino a provocar.
Noboa había dicho en su intervención inicial: “Aquí no venimos a pelearnos por problemas políticos, venimos a resolver los problemas reales de nuestros pueblos”. Milei, en seguida accedió al micrófono con una carpeta llena de papeles bajo el brazo, y sin saludar ni agradecer la invitación, ensayó su retórica agresiva: “Amigos vengo a hablarles de cómo se destruye un país con ideas socialistas como las que han dominado esta parte de la región en las últimas décadas, y ojo, que no me vengan con discursos tibios, acá en este foro hay gobiernos que todavía creen que subir impuestos es desarrollo ¡mentira! No vine aquí a aplaudir experimentos tecnocráticos ni a rendirle pleitesía a burócratas, vine a decir la verdad, la mayoría de estos países están arruinados por el estatismo y el populismo, y Ecuador, por más joven que sea su presidente, no es la excepción”. La frase había sido una bomba tras la cual reinó un espeso silencio.
Noboa, con gestó decidido, pidió nuevamente la palabra, sin dejar que el moderador diera paso a la siguiente intervención programada. Se acercó al micrófono, sin papeles ni asesores y miró la cara de Milei que esbozaba una sonrisa de complacencia, y dijo: “Presidente Milei, Ecuador le abrió las puertas de buena fe, como a todos los jefes de Estado aquí presentes, pero déjeme decirle algo con claridad, aquí no se viene a insultar al pueblo ecuatoriano, usted puede tener sus ideas, su estilo, su forma de hablar, pero aquí se respeta, aquí no se llama estatista o populista a un país que ha luchado contra la violencia, que ha enfrentado al narcotráfico sin pedirle permiso a nadie, usted habla de destruir el Estado, nosotros hablamos de reconstruir la dignidad. Ecuador no es su circo, presidente, ni usted es el maestro de ceremonias.”
Milei se removía inquieto en su silla, sin atinar a responder el calibre de esas palabras, las cámaras lo captaban todo en sus mínimos detalles. Los empresarios presentes divididos entre los que reían disimuladamente y aquellos que guardaba un silencio complaciente. Milei se levantó y tomo el micrófono para decir: “Presidente Noboa, respeto su hospitalidad pero no vengo aquí hacer turismo diplomático ni a quedarme callado mientras se sigue justificando el estatismo con frases bonitas, vine a decirle al pueblo latinoamericano que si seguimos repitiendo fórmulas fracasadas, vamos a seguir produciendo pobreza y si eso ofende a alguien lo siento, pero no pienso callarme”.
La actitud de los contrincantes había cruzado los límites, los titulares de prensa esbozaban el incidente “Ecuador pone orden en foro regional”, “Noboa para en seco a Milei”. Luego el mandatario ecuatoriano diría a sus ministros: “Esto no se trata de Milei, se trata de cómo nos ven, de cómo nos defendemos, no podemos ser objeto de provocaciones baratas”. Las dudas de Milei eran evidentes luego del incidente: no pudo imponer su narrativa sin recibir la respuesta pertinente. La certeza de Noboa cobraba nuevo brío en redes sociales: “Aquí no se viene a insultar al pueblo”.
En las siguientes horas el foro de Guayaquil tomaba otra dinámica, ya no importaron las cifras estadísticas, ni los gráficos de desarrollo o subdesarrollo, las luces, las cámaras y la acción estaban centradas en el enfrentamiento de los presidentes ecuatoriano y argentino. El temple de un joven presidente se había impuesto a la arrogancia senil de su interlocutor. No se había permitido descalificaciones camufladas en un discurso político. Los emuladores de Trump se habían visto las costuras.
La política del improperio, aún en sus significancias contradictorias, había impuesto su lógica.



