Robert Sarah es el nombre más opcionado para suceder a Francisco. Sarah nace en 1945, en Ourous, Guinea, África Occidental. Creció rodeado de tradiciones ancestrales traída por los misioneros espirítanos. Recibió una educación arraigada en la ortodoxia cristiana y en el silencio contemplativo. Su rostro de color emana rigor, engalanado por una mirada profunda. Su permanencia como seminarista estuvo marcada por disciplina, oración y un espíritu de recogimiento que destacaba por su inteligencia y humildad.
Se ordenó sacerdote con 24 años de edad en 1969, bajo un régimen autoritario en su país de origen que desafió su resistencia a la opresión. A sus 34 años en 1979 fue nombrado arzobispo, el más joven del mundo en ese momento. Se enfrentó a un régimen político de corte ateísta que no reconsideró mantener relaciones armónicas con la Iglesia. En 2001 asumió cargos de responsabilidad en la Curia Romana como secretario de la Congregación para la Evangelización de los pueblos.
Francisco lo nombró Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la disciplina de los Sacramentos, cargo que lo destacaría ante el mundo católico proponiendo una renovación espiritual ante la crisis de fe contemporánea. Dictó conferencias en todo el mundo con un mensaje claro: fiel a la tradición. Representa un puente entre continentes, cultura y generaciones, con una historia que es una narrativa de sufrimiento, contemplación y misión. Es un siervo que permanece firme sobre la roca de su fe que hizo de su dedicación a la escritura, un apostolado necesario con libros que destacaron por su claridad doctrinal. Se pronuncia contra el materialismo moderno que idolatra el placer, el poder y el consumo, al cual ve como esclavitud espiritual e invita a una vida más simple, desprendida.
Considera que la cultura actual ha perdido le visión del pecado, sin conciencia del pecado el hombre pierde la noción de justicia. La conversión empieza por el reconocimiento humilde de la propia miseria humana. Sarah ha sido una de las voces más firmes del conservadurismo católico, defiende el celibato sacerdotal, rechaza la ordenación de hombres casados, dice que bendecir parejas homosexuales es una herejía, compara la ideología de género y el islamismo radical con los totalitarismos del siglo XX, como el nazismo y el comunismo. ¿Será que un cardenal con este perfil llegue a ser Papa?
Otros opcionados
En los círculos cercanos al Vaticano no se puede ocultar que la elección papal está influida, más allá de la decisión cardenalicia, por influjos de poderes fácticos mundanos y presiones geopolíticas de gobiernos interesados. Se conoce que el presidente francés Emmanuel Macrón se le vio en reuniones con dos cardenales franceses en lo que se presume es una intervención política en la selección del nuevo Pontífice.
En la elección papal se congrega un Cónclave de 135 participantes este 7 de mayo en la Capilla Sixtina, reunión instituida en el año 1251. La elección del nuevo Papa podría fortalecer o modificar el legado de Francisco profundizando reformas o revirtiendo los movimientos que marcaron su pontificado, todo dependerá si es elegido un diplomático, teólogo o un mediador, progresista o conservador.
Entre 120 cardenales los posibles nombres que se proyectan como sucesores de Jorge Bergoglio, se mencionan al diplomático italiano Pietro Parolin que fue la mano derecha de Francisco y secretario de Estado durante la gestión de Bergoglio; Pier Batista Pizzaballa, teólogo italiano; Matteo María Zuppi, mediador de la paz y favorable a la acogida de migrantes y fieles homosexuales en el seno de la Iglesia; el diplomático Claudio Bugerotti embajador del Vaticano en varios países europeos; Jean-Marc Aveline, aboga por el diálogo interreligioso y por la defensa de los migrantes, Mario Greg de Malta; el húngaro Peter Erdó, intelectual conservador experto teólogo, Jean Claude Gugerotti, experto en cultura y educación abierto a los cambios sociales; Malcolm Ranjith de Sri Lanka; Luis Antonio Tagle, de Manila, defensor de pobres migrantes y marginados; Peter Turkson, de Ghana, diplomático; Jean Claude Hollerich, arzobispo de Luxemburgo; Fridolin Ambongo, conservador, una voz importante del movimiento por la paz en el Congo.
La humanidad espera que la primavera de mayo vea retoñar la esperanza de que un nuevo Pontífice acerque la Iglesia a un mundo de justicia y paz.



