Desenredando la madeja del debate e hilando más fino comienzan a salir las hilachas de una contienda en mala lid para los propósitos del gobierno. Decíamos que el debate no cambiaría la tendencia en la intención de voto que, según encuestas, favorece a Luisa González y Daniel Noboa, pero aquello es relativo. Según se mueven las frutas el segundo lugar está en juego. Y ese lugar lo aspiraría ocupar la otra mujer del debate, Andrea González, inflada hoy por el anticorreísmo para hacerle sombra a Luisa González y confundir al electorado.
Esta realidad encuentra explicación en la interpretación del consultor político Jaime Durán Barba, para quien en las redes sociales impera “la caducidad de la racionalidad, la obsolescencia de las ideas políticas y económicas en el debate público”. Conforme la lectura de Durán Barba las elecciones se ganan apelando a las emociones del electorado indeciso -léase ignorante, irracional e impredecible-, que en el peor escenario decide el resultado de las elecciones. Eso lo tiene claro el equipo de Andrea González que le indicó emprender un ataque a su contrincante Luisa González, y arrebatarles esta iniciativa anticorreísta a los voceros de gobierno.
Según observadores, sin embargo, Andrea González no hizo mella a Luisa González y, más bien, inquieta a Daniel Noboa porque, desde su condición femenina, lo supera en su discurso de derecha y luego del debate lo dejó preocupado porque le estaría restando votos y disputando una posición relevante que le permita optar a una segunda vuelta electoral. Antes, en las pasadas elecciones, ya quedó en tercer puesto con Zurita, -luego de la muerte de Villavicencio- y ahora se erige como la voz campante del anticorreísmo de extrema derecha. Los primeros datos que surgen luego del debate es que Andrea González quedó en tercer lugar.
En Carondelet reina la preocupación porque nadie se esperaba el crecimiento de Andrea González, y los eventuales votos que marquen su crecimiento sean dados a costa de la base electoral del presidente-candidato Daniel Noboa, porque la candidata del PSP se plantea como opción del anticorreísmo puro y duro, por tanto, no son votos correístas los que va a tumbar sino del anticorreísmo que representa Noboa porque le disputa ese rol.
Rafael Correa, dice: “Lucio pactó con Noboa y por eso es quien demanda a Topic para que se lo bajen en el TCE. El pago de Noboa ha sido financiar la campaña de Andrea González como candidata camuflada de Lucio”. Y Correa reitera: “Noboa quiere frenar que el voto anticorreísta, de ese 50% de indecisos, se vaya al tercer candidato, que además fue el más estructurado (¿L. Iza?) y que está a punto de ponerlo a Noboa fuera de la segunda vuelta”.
Este análisis insinúa que al gobierno le interesa inflar a Andrea González para debilitar a Luisa González, -o al menos confundir al elector por la similitud de nombres-, pero le salió el tiro por la culata porque Andrea González se les salió de control. Ella llama la atención de la ultraderecha más recalcitrante y, en ese sentido, canibaliza el voto de la tendencia neoliberal. Como muestra un botón. Andrea González hace circular un video en redes en el que habla de debilitar al Estado, eliminando ministerios por “un gasto corriente altísimo”. Esa idea no es propia sino copiada al anarcocapitalista argentino Milei, quien primero hizo un video en ese mismo tono decidiendo eliminar “el ministerio de Cultura, el de Desarrollo Sostenible, el ministerio de la Mujer y de Género, el ministerio de Obras Públicas, el ministerio de Ciencia y Tecnología, el ministerio de Trabajo y Seguridad Social, el ministerio de Educación, afuera”. Andrea González llegó para quedarse y decirle a la gente de ultraderecha neoliberal: “señores, yo soy quien apunta al anticorreísmo puro y duro, con decisión”. Andrea González es el comodín de la campaña electoral.
Observadores estiman que el anticorreísmo solo cultiva odio en el corazón. A simple vista el correísmo tiene todavía la opción de hablar frontalmente a su gente y también dirigirse a los no convencidos, hacer campaña denunciando al gobierno y sus desaciertos, proponiendo revivir al país en medio de la peor crisis de la historia.
En Carondelet, en tanto, están pensando qué color de zapatos calza ahora mejor el muñeco de cartón. Las variantes políticas se han convertido en el Karma de las derechas políticas criollas. Antes quisieron incendiar Quito, con Andrés Páez prendiendo la chispa. Hoy la pseudo izquierda de Pedro Granja comenzó a devengar sus réditos materiales recibidos a cambio de hablar mal del correismo. Quienes manejan la abultada madeja del debate no dan puntada sin hilo. Mientras el pueblo, en su sabiduría, empieza a hilar fino.



