Esta semana el país se ha visto envuelto en una polémica político jurídica por la inobservancia a los preceptos constitucionales y a las normas del Código electoral, circunstancia que se contextualiza en un hecho que observadores califican de “elección viciada”, en pleno proceso electoral por la primera magistratura de la nación.
Esta coyuntura tiene antecedentes en la postulación como candidato a la reelección presidencial del primer mandatario Daniel Noboa, quien se ha negado a solicitar licencia, sin remuneración, a su cargo presidencial como lo establece el Código de la Democracia. La razón de fondo se explica en su negativa a delegar sus funciones de primer mandatario en la persona de su vicepresidenta Verónica Abad R. Por motivos que el país desconoce, Noboa ha ejercido una sistemática hostilidad política con la segunda magistrada del país, relevándola de sus funciones en la Vicepresidencia dentro del país y enviándola a Israel y Turquía en misiones relacionadas con funciones diplomáticas vinculadas a “procesos de paz”, en pleno conflicto bélico de la región del Oriente Medio. El Gobierno Nacional considera que Abad se ausentó de sus funciones como segunda mandataria al negarse a viajar a Turquía, como lo dictaminó un decreto del presidente Noboa.
El candidato presidente
Un meme que circula en redes sociales dice que “Noboa no hará campaña y nos corresponde hacerla a nosotros los ciudadanos”. Nada más alejado de la verdad. El presidente candidato Noboa ha iniciado su participación electoral sin haber cumplido con la solicitud de licencia ante el Pleno de la Asamblea Nacional, por el periodo de tiempo que dura la campaña. Esta omisión responde a su afán de evitar ser reemplazado por Verónica Abad y, contrariamente, ha nombrado por decreto una vicepresidenta de la República en la persona de la funcionaria de Carondelet, Cynthia Gellibert M., quien lo reemplazará en el cargo presidencial hasta el domingo próximo o durante los espacios de tiempo que requiera intervenir en actos de campaña. Gellibert que se desempeña como secretaria general de la Administración Pública, anteriormente fue secretaria del despacho de Daniel Noboa. No obstante, cuando aún no había delegado el cargo por tres días, Daniel Noboa sale al balcón del Palacio de Carondelet como aquel otro político demagogo que sentenció: “Dadme un balcón y seré presidente”, e induce a los presentes a emitir su voto. A esto se suma el pronunciamiento de Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional que obedecen los decretos de Noboa y se convierten en “deliberantes y dirimentes” del conflicto político, en una clara señal de preminencia por tratarse de cuerpos armados.
Observadores políticos, constitucionalistas y líderes de opinión, consideran estos actos como una flagrante “ruptura del orden constitucional”.
El tablero está inclinado, -señala el constitucionalista Gonzalo Muñoz-, las elecciones no garantizan igualdad de condiciones para todos los candidatos. Según el especialista en la materia, “Noboa se sitúa en una situación de ventaja ante los demás candidatos por el hecho de ser presidente candidato sin licencia (…) El gobierno está inobservando la ley y generando discriminación con los demás candidatos, está viciando una elección que el CNE debe garantizar que sea transparente y eso no está ocurriendo (…) Se juega con cancha inclinada. Noboa se vuelve vulnerable. Las consecuencias son claras: inducir al voto es una infracción grave sancionada con multa o destitución del cargo. Uso de recursos públicos es una infracción muy grave, acción con multa suspensión de derechos políticos y destitución”.
Un candidato que participa y tiene un cargo público frente al cual no pide licencia, tiene ventaja porque goza de una exposición pública que los demás candidatos no tienen y mal utiliza recursos del Estado y bienes públicos. Solicitar licencia es una obligación legal, no es optativo para el presidente candidato.
Cabe recordar que el primer mandatario no puede participar en inauguración de obras o actos públicos relacionados con su investidura, excepto de que exista una declaración de Estado de excepción y eso es, precisamente, lo que hizo Noboa recientemente: decretó un Estado de excepción para proceder en ese sentido. Un pretexto para utilizar medios públicos en su campaña electoral.
“Cualquier acto realizado por el presidente en ejercicio de sus funciones puede ser calificado como campaña electoral. El hecho de que reciba un sueldo y hace campaña. Cualquier acción como presidente es un acto de campaña, y eso ocurrió el domingo cuando Noboa asomado al balcón de Carondelet indujo al voto, es decir un desprecio por la ley electoral”, concluye el constitucionalista Muñoz.
En su intervención en el tema el experto constitucionalista Salim Zaidam, señaló: “el presidente de la República no respeta la Constitución, el orden de subrogación presidencial, no se respeta las causas de ausencia temporal, tanto del presidente como de la vicepresidenta”. Noboa no puede dejar el cargo solo cuando lo estime necesario: “Y este desdoblamiento de las dos condiciones de presidente que, de lunes a jueves es presidente y a partir del jueves hasta las cinco de la tarde hasta el domingo es candidato, definitivamente contraría el ordenamiento jurídico, desprecia el estado de derecho y eso ha provocado la preocupación de múltiples actores en la comunidad jurídica, particularmente de la academia (…) Si el CNE no es capaz de hacer cumplir la normativa electoral, entonces de qué estado de derecho estamos hablando”.
La situación del presidente Daniel Noboa puede agravarse cuando la Corte Constitucional analice los decretos ejecutivos y los declare inconstitucionales, dejando sin piso las acciones presidenciales. Noboa debió notificar del pedido de licencia, sin remuneración, a la Asamblea Nacional, y ésta en el Pleno debe pronunciarse y eso no ha ocurrido. Noboa es un intérprete de la ley y por eso la elección está viciada.
“El presidente de la República, por su tensa relación con la vicepresidenta, está poniendo en juego la estabilidad del país, está enviando una pésima señal al exterior que definitivamente nos va a provocar problemas en el mercado internacional, la inestabilidad política en el ámbito político puede tener repercusiones en el ámbito económico, no se puede sacrificar la estabilidad del país por una inestabilidad política provocada por el presidente de la República, por una equivocada decisión que tuvo al elegir a su binomio. En este caso, la crisis tiene un solo responsable: el presidente de la República que no ha sabido respetar la Constitución y obviamente, la vicepresidenta de la República tampoco ha ayudado a que esta crisis se solvente de la mejor manera”, concluye el constitucionalista Zaidam.
Los rollos presidenciales
La polémica politico jurídica que vive el país ha concitado la atención del el ex presidente Oswaldo Hurtado, quien ha señalado que el presidente Daniel Noboa se erige como un “interprete de la ley”.
Hurtado señala que la designación de Verónica Abad como supuesta gestora de la paz en Israel por parte de Noboa “es un castigo, un destierro, porque no puede llevarse bien con la segunda magistrada de la nación”. Noboa está obligado a decirle al país porqué es que se le persigue de ese modo. Noboa está utilizando su prerrogativa presidencial “para impedir que la vicepresidenta de la República ejerza sus funciones. Es un abuso del poder clarísimo y por ese camino se está produciendo una ruptura del orden constitucional, no por la oposición sino por el propio presidente de la República (…) Esto es una sapada, una viveza. El presidente no puede recurrir a otros medios para sacarle del lado a la vicepresidenta de la República elegida por el pueblo ecuatoriano. El Tribunal Contencioso Electoral, el Consejo Nacional Electoral, la Corte de Justicia Constitucional deberían intervenir. No sé por qué estos organismos no intervienen y no ponen orden en este caos gestado nada menos que desde las oficinas del presidente de la República”.
Hurtado augura un futuro poco auspicioso para Daniel Noboa: “Por el camino que va el presidente en algún momento va a ser sometido a un juicio en la Asamblea Nacional, inevitable (…) La culpa es de Noboa y nada más, él eligió a la vicepresidenta, ¿por qué tiene que pagar el orden democrático, el régimen constitucional, el estado de derecho, el imperio de la ley, elementos de la democracia, por una equivocación, por una niñería del presidente de la República? (…) No entiendo cómo estos jóvenes que vinieron a renovar la política ecuatoriana, a eliminar de la política la politiquería es a lo que están dedicados, una politiquería de tercera que podría estar en los bajos fondos de algún barrio de la ciudad de Guayaquil (…) El presidente Noboa está creando condiciones, pruebas, para que la Contraloría intervenga por peculado porque está usando, ilegalmente, fondos públicos, el presidente está armando un rollo”. Yo no sé si sus padres, si sus consejeros, si sus ministros, si sus amigos que le quieren, le hacen caer en cuenta de estos atropellos al orden democrático y si tiene algo contra la vicepresidenta, bien denúnciela ante los organismos pertinentes, pero no a sus pasapapeles, a sus pasasillas que es lo que viene haciendo. Todo esto produce un desencanto, una frustración. Los viejos no servíamos para gobernar al Ecuador, estos jovencitos están resultando peores”.
Hurtado concluye en que “un presidente si algún libro debe tener en su escritorio es la Constitución, pero hoy tenemos un presidente que, por ignorancia o por tener inclinaciones dictatoriales, la Constitución a la habitación del baño, no está en su escritorio, no está en su mente, no está en su reflexión”.
Observadores estiman que el Consejo Nacional Electoral, CNE, “avergüenza al país por sacar el cuerpo a estos hechos”. El CNE tiene que emitir una resolución en la que deje claro la obligatoriedad de la licencia de un funcionario público que se postula como candidato. Huelga recordar que Daniel Noboa nombró en un cargo diplomático al hermano de la presidenta del organismo electoral, Diana Atamaint. Otro sospechoso desaguisado en el país bananero que vive una elección viciada.



