La tradicional costumbre ecuatoriana, única en el mundo, de quemar un monigote de cartón o tela rellena con aserrín, que simboliza al culpable de los males acaecidos durante el periodo anual que concluye, representa la voluntad popular de dejar atrás los infortunios al término del año. Según el acervo de conocimiento popular, la tradición tuvo origen en 1895 que existía una alerta por la amenaza de la fiebre amarilla entre los habitantes de Guayaquil. Como una medida de prevención, los vecinos de la ciudad quemaron la ropa de sus seres queridos fallecidos junto a paja y ramas, que fueron colocados en las vías y a las cero horas se los quemaba para ahuyentar la peste, con la esperanza de dejar atrás todo lo malo.
Este año 2024 el pueblo destaca como firme candidato a ser incinerado en el rechazo popular al primer mandatario de la nación, en un intento por expiar las culpas colectivas de haber elegido a un candidato representado por un muñeco de cartón, insensible e indiferente a las aspiraciones populares. Así el monigote estrella, según comerciantes de muñecos en Quito y Guayaquil, es el del presidente Daniel Noboa, que se ofrece en diversos tamaños en plazas y mercados.
Los personajes políticos elegidos para ser quemados el 31 de diciembre reflejan la crítica social del pueblo que, en otras formas de expresión, manifiesta en las encuestas que bajo el régimen del actual mandatario prevalecen como principales males: la inseguridad, la violencia, el desempleo, la delincuencia y los asesinatos.
Una ineficaz declaratoria de emergencia no ha impedido crímenes como el acaecido en la persona de cuatro menores de edad detenidos en Guayaquil por fuerzas armadas de la FAE, bajo un régimen que arresta ciudadanos indiscriminadamente bajo la figura de detenciones extrajudiciales.
El desempleo, subempleo y la falta de ocupación fueron señalados como su principal preocupación por un 20% de los encuestados. Un claro indicador de la crítica situación económica del país que niega oportunidades a los jóvenes y, en alto porcentaje, a los adultos mayores. Para el año 2023, la tasa de empleo adecuado a nivel nacional fue de 36,3%, a nivel urbano de 45,0% y a nivel rural de 19,5%. En ese año, a nivel nacional, el 52,5% de la población con empleo corresponde a las personas empleadas en el sector informal. En el primer trimestre de 2024, el sector informal representó el 54,2% del total de población ocupada. En el primer trimestre del mismo año, la tasa de desempleo se ubicó en 4,1%. En el primer trimestre de 2024, a nivel urbano, la tasa de empleo adecuado se ubicó en 44,8% y la tasa de subempleo en 20,5%. Mientras en el área urbana, la población ocupada en el sector informal representa el 40,5%. Según los datos oficiales, la tasa de desempleo en Ecuador se ubicó en 3,7% en julio de 2024. Según las cifras del INEC, solo el 34,9 % de la población económicamente activa cuenta con un empleo adecuado. Es decir, tres de cada 10 personas tienen un empleo en el cual perciben ingresos iguales o superiores al salario básico, 460 dólares para este 2024. Para julio de 2024, el 54,4% de personas con empleo se encontraban en el sector informal de la economía de Ecuador. El desempleo en el país no baja en septiembre y se estanca en 3,7% interanual. Se redujo, además, la tasa de empleo pleno del 29,3% al 27,8%, que incluye a personas que no satisfacen las condiciones mínimas de horas empleadas y salario.
La situación de pobreza, de crisis y de cierre de negocios, un 12% de los entrevistados manifestó que es su principal preocupación. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Censos de Ecuador, en junio de 2024 los índices de pobreza en el país fueron los siguientes: La pobreza a nivel nacional fue de 25,5%. La pobreza extrema fue de 10,6%. En el área urbana, la pobreza fue de 17,2%. En el área urbana, la pobreza extrema fue de 4,4%. En el área rural, la pobreza fue de 43,2%.
La crisis energética, los apagones, la incertidumbre y la falta de energía eléctrica son mencionados por el 16% de los encuestados como su preocupación esencial. La corrupción y el narcotráfico lo es para el 8% de los consultados. El manejo del Gobierno nacional es atribuido como causa por los encuestados.
No es de extrañar, entonces, que el mandatario elegido para la incineración popular este 31 de diciembre fuera acumulando, pacientemente, un histórico declive en la aceptación ciudadana y credibilidad durante el año 2024: 28 de febrero: 81,4%; 27 de marzo: 74,1%; 3 de abril: 68,8%; 21 de abril: 63%; 1 de mayo: 68,5%5 de junio: 59,6%; 8 de julio: 55,6%; 18 de agosto: 57%; 4 de septiembre: 51%; 19 de diciembre: 39,7%. No obstante, tendenciosas encuestas lo señalan como eventual ganador de las próximas elecciones de febrero en primera vuelta. Situación que no resiste análisis por su falta de rigor y veracidad.
Este fin de año el fuego popular, expiación de males sociales y de funestos gobernantes, permita redimir al país del pecado social de la miseria cuyos culpables, señala el pueblo, son aquellos falsos profetas que, de cartón o carne y hueso, han engañado al Ecuador.



