Ha muerto Gerard Raad Dibo. La noticia ensombrece la pantalla de la sala de cine Enrique Gil Calderón, de la Casa de la Cultura, núcleo del Guayas, donde su fundador Gerard Raad D. reunía a los cinéfilos en el Cine-Foro semanal. Actividad que realizó durante veinte años desde los años setenta, tres días a la semana, llegando a proyectar y comentar más de 1.500 filmes.
La rutina cinematográfica llevada a cabo en el quinto piso del edificio en la avenida 9 de octubre, entre Quito y Pedro Moncayo, reunía a más de 260 espectadores bajo la batuta de Gerard Raad en un conversatorio ameno y esclarecedor, luego de proyectar películas clásicas con lo mejor del cine nacional e internacional como Cinema Paradiso (1988), el drama dirigido por Giuseppe Tornatore, o Good Bye, Dragon Inn, del director chino-malayo Tsai Ming-Liang, entre otras.
Según contó Raad alguna vez en una entrevista, “le dábamos a los asistentes unas hojas para que anoten cosas de la película que le parecían relevantes. Después pasábamos el filme y cuando finalizaba hacíamos un foro”. Actividad que el crítico alternaba con su docencia y dirección teatral en el cine foro de la Espol.
Raad fue conocido como un hombre jovial e inteligente, entregado a su afición por el séptimo arte que lo hizo difundir miles de películas, comerciales o artísticas, puesto que lo importante para él era ir al cine, una tradición que siempre le enseñó mucho por las historias que cuenta y los personajes que crea y da vida. Entre sus últimas apariciones están Descartes, de Fernando Mieles y Danna, documental acerca del trabajo de las mujeres en el cine ecuatoriano.
Gerard Raad fallece a los 90 años de edad, dejando tras de sí una tradición entre los aficionados al cine y el vacío irreparable entre sus seres queridos, quienes expresaron: “Que su alma vuele libre y su amoroso recuerdo nos acompañe siempre”.
Hoy la Cinemateca de la Casa de la Cultura, núcleo del Guayas, tiene el reto de volver a poner en rumbo a una programación que desde hace unos 50 años ha sido una tradición cultural entre muchos guayaquileños, asistir a los cines foros al final de la tarde, frente a una pantalla ensombrecida por la ausencia de su creador.



