Siempre la vigencia activa de un centro cultural barrial será motivo de regocijo. Más aun cuando se trate de un sector de la ciudad como Turubamba, ávido de expresiones artísticas comunitarias que contribuyan al “sostenimiento del tejido social en territorio”.
El Centro Cultural Turubamba recibió esta vez al grupo Teatro Ensayo, en una gestión que sí contribuye a la “participación comunitaria en la ciudad y su rol clave para la construcción de la ciudadanía”, como reza una placa conmemorativa de la Secretaría de Cultura del Municipio.
Más allá de los reconocimientos oficiales, la gestión cultural cuenta con el apoyo de los lugareños que, pese a los apagones, compartieron un espectáculo teatral con la presencia del Teatro Ensayo, bajo la dirección del maestro Antonio Ordoñez.

El elenco montó el monólogo Réquiem por la lluvia, del guayaquileño José Martinez Queirolo, la historia de un borracho casado con una humilde lavandera -Jesusa- a la que maltrata hasta que muere. La humilde mujer que lava “a tres sucres los pantalones y a uno cincuenta las camisas, esa que tiene una mano especial para la plancha y que deja la ropa limpia, inmaculada”. Arrepentido, el viudo va en busca de los que fueron clientes de su esposa para reprocharles su inasistencia al funeral y culparlos de su muerte.

Un convincente Antonio Ordoñez interpretó al personaje al que viene dando vida en las tablas desde ya hace algunas décadas. Con un atado de ropa sucia, como única escenografía, el actor desplegó sus recursos histriónicos sobre el escenario con la solvencia de un reconocido profesional de las artes escénicas.

Ordoñez, expuso Réquiem por la lluvia con la convicción de remover la sensibilidad del público “conduciéndolo por estados emocionales profundos en una sutil ironía que arranca risas y consternación”, hasta quedar aterido de dolor. Ordoñez, personaje clave del movimiento Tzántzico, es un reconocido actor y director ecuatoriano con una trayectoria de más de medio siglo sobre los escenarios nacionales e internacionales, que conserva la lozanía en la encarnación de diversos personajes, entreverada a su ya clásica experiencia escénica.

En seguida, uno de los cuentos del Decamerón, de Giovanni Boccaccio, la primera gran obra renacentista que narra las historias de un grupo de feligreses que cuenta cuentos en plena expansión de la peste, se montó sobre el escenario. El elenco del Teatro Ensayo puso la energía, plasticidad y estética bajo los reflectores, para interpretar uno de los clásicos de la literatura universal.

La historia de un conglomerado de monjas que da albergue en un convento a un transeúnte sordomudo, al que terminan exprimiendo sexualmente, motivó las risas del público congregado en el teatro popular de Turubamba.

Monólogo y diálogo con el pueblo en un conversatorio final en el que el público pudo conocer detalles del trabajo colectivo experimental del Teatro Ensayo y su resultado, en una noche que bajo las tinieblas culturales del país, brilló con luz propia.



