Por Leonardo Parrini
Ya lo había ratificado Cuba hace algunas décadas: La batalla política hoy, es en el campo de la cultura. Y cabría agregar, desde el campo de la cultura. De manera que todas las organizaciones culturales del continente latinoamericano no se sustraigan, y se pronuncien en favor de la paz, la libre determinación y expresión cultural de los pueblos y en contra de las manifestaciones fascistas que emprende el imperialismo en la región. En consecuencia, recientemente la organización cultural Casa de las Américas, con sede en La Habana, se pronunció en apoyo a las resoluciones del Congreso Mundial contra el Fascismo que se celebró en Caracas los días 10 y 11 de septiembre.
En esencia, la declaración de Casa de las Américas señala que “no es posible combatir el fascismo sin atacar a su hermano gemelo, el imperialismo”. Puesto que “hoy los Estados Unidos tienen muchos frentes abiertos en el mundo. Atizan conflictos en Europa, en el medio y en el lejano Oriente”. Y en la región latinoamericana aplica su “inevitable corolario en la Doctrina Monroe y su política de Destino Manifiesto, en consonancia con decena de intervenciones directas, cuartelazos, golpes de Estado, bloqueos y presiones de todo tipo en América Latina y el Caribe”.
La declaración de Casa de las Américas denuncia que “una constante en estos dos siglos de injerencia es la obsesión por destruir cualquier proyecto soberano o medianamente progresista en la región (…) En un momento en que el mundo y nuestro propio continente asisten al avance de la extrema derecha, los ataques se multiplican y se hacen más evidentes”. En este contexto, la generala Richardson, Jefa del Comando Sur, recorre parte de nuestra geografía recientemente en Chile, Argentina, Brasil, Colombia, Ecuador, Perú y Uruguay.
Como muestra la declaración indica que “contra Venezuela se alza hoy la más rabiosa cruzada desestabilizadora, que incluye desde la violencia fascista, las conspiraciones armadas como la que se denunció hace apenas unos días, la injerencia desfachatada de gobiernos extranjeros”. Las acciones desestabilizadoras se ciernen sobre Honduras con el nuevo fantasma del golpe de Estado. Por su parte, el presidente Gustavo Petro ha advertido que “se inició un golpe de Estado a la colombiana”. Y en México, el gobierno de López Obrador decidió poner pausa en las relaciones con Estados Unidos ante la interferencia de sus funcionarios en decisiones que competen a los mexicanos. Ante esta realidad, “la unidad de los revolucionarios fue uno de los reclamos principales del Congreso Mundial contra el Fascismo” celebrado en Caracas.
La declaración firmada el 17 de septiembre, señala que “desde la Casa de las Américas ratificamos todo nuestro apoyo a la naciente Internacional Antifascista y a su decisión de hacer de Nuestra América y del mundo un espacio donde prime, por sobre todo lo demás, el derecho a la vida y a la dignidad humana”.



