Por Leonardo Parrini
Allons enfant de la patrie, Le jour de gloire est arrivé! -como dice La Marsellesa-, los hijos de la patria unidos dieron el triunfo a la izquierda en un día de gloria para las fuerzas políticas progresistas, y para la propia democracia, que respira aliviada en Francia.
En la segunda vuelta de las elecciones parlamentarias en el país galo, tuvo lugar este domingo el triunfo electoral de la izquierda republicana, relegando a la extrema derecha al tercer lugar como fuerza política que se repliega luego de la derrota.
Como antecedente, en la primera vuelta, el 9 de junio, luego de perder las elecciones europeas el presidente Emmanuel Macron había disuelto a la Asamblea Nacional y llamado a elecciones, comicios en los que había resultado ganadora la extrema derecha francesa en el llamado Agrupamiento Nacional (RN). No obstante, la reacción inmediata de la izquierda dio la victoria a una coalición integrada por La Francia Insumisa (LFI), el Partido Socialista (PS), el Partido Europa Ecología Los Verdes (EELV) y el Partido Comunista (PCF), que posibilitó el triunfo del Nuevo Frente Popular (NFP).
“Nuestro pueblo ha rechazado claramente el peor escenario posible”, declaró el líder de La Francia Insumisa, Jean-Luc Mélenchon. El dirigente del Partido Socialista de Francia, Olivier Faure, subrayó que el resultado fue “ante todo la victoria del Frente Popular que supo unir a la izquierda, encarnar una esperanza, imponer un frente republicano contra el peligro de la extrema derecha”. El Partido Comunista en un comunicado, declaró: «El pueblo francés, en la diversidad de sus votos, ha llevado al Nuevo Frente Popular a la cabeza de las elecciones legislativas y ha desbaratado el escenario de mayoría absoluta de Rassemblement National RN en la Asamblea Nacional. El PCF agradece a los millones de electores que se unieron y, entre las dos vueltas, dedicaron toda su energía para evitar un desastre democrático».
Como segunda fuerza política en la nueva Asamblea Nacional se proyectó la coalición oficialista Juntos (¡E!), principal derrotada, que de 250 diputados baja a 160. Agrupamiento Nacional, luego del triunfo en la elección europea, no consiguió en esta segunda sus propósitos, mientras que los sondeos de opinión daban a la extrema derecha como vencedora para este domingo 7 de julio.
Los resultados de los escrutinios confirman que el NFP obtendría entre 187 y 198 de los 577 escaños de la Asamblea Nacional (cámara baja), seguido de la alianza oficialista Juntos con entre 161 y 169. Más atrás quedan el partido ultraderechista Agrupación Nacional (RN) y sus aliados con entre 135 y 169 curules, según cuatro proyecciones diferentes. En cuarta posición aparecen Los Republicanos (derecha tradicional), con 63 asientos.
Unidad, factor de triunfo
Los resultados electorales implican un grave revés para la líder ultraderechista Marine Le Pen, que ve fracasar sus intentos de lograr la mayoría absoluta, que las proyecciones le otorgaban hace una semana, o de ganar, como parecía viable hace dos días. La derrota de Le Pen demuestra la efectividad de la política de no dispersión de votos que adoptó todo el arco político para contener a la ultraderecha, que había obtenido el 33,15 por ciento en la primera vuelta.
Jean-Luc Mélenchon, líder de La Francia Insumisa, mayoría en el Nuevo Frente Popular, ha planteado que del NFP debe surgir el nuevo primer ministro francés. En Francia el presidente es el jefe de Estado, y de las Fuerzas Armadas, además maneja las relaciones exteriores. El gobierno del país es ejercido por el primer ministro y su gabinete. Al mismo tiempo, exigió que el nuevo gobierno aumente el salario mínimo, derogue la reforma macronista que aumentó la edad de la jubilación de 62 a 64 años y congele los precios de productos de primera necesidad, reivindicaciones básicas de los pilares del programa de NFP.
La realidad es que el triunfo fue posible gracias al frente republicano formado por socialdemócratas, la derecha liberal y la izquierda, con el fin de impedir el triunfo de la extrema derecha, que sin embargo es una alianza circunstancial que facilitó la victoria, sin llegar a ser una alianza de gobierno. No obstante, la victoria confirma, una vez más, que la unidad es factor decisivo del triunfo político, lección que deberían estar repasando las izquierdas latinoamericanas.
El carácter extraordinario del triunfo progresista en Francia fue ratificado por un hecho histórico, cuando los partidarios de la coalición triunfalista cantaron en la Plaza de la República en París, La Internacional, himno de los trabajadores del mundo unidos, que convoca: Arriba, los pobres del mundo / es la lucha final / Agrupémonos todos, y mañana / será el género humano, La Internacional.



