Por Leonardo Parrini
Siempre se nos ha querido hacer creer que la democracia norteamericana es un paradigma para el mundo. Recientemente, el debate televisivo entre Joe Biden y Donald Trump, ambos precandidatos a la presidencia de los Estados Unidos, confirma que la democracia en ese país es un paradogma, o simplemente un dogma: proposición tenida por cierta y como principio innegable. Pero los porfiados hechos niegan esta afirmación con evidencias.
Según los observadores, asistieron a un debate en el que Trump salió mejor librado contra un Biden que parecía errar y estaba ronco. Empezaron el debate hablando de jugar golf y quién había tenido un encuentro sexual con alguna estrella porno. Los analistas de spintables o mesas de análisis posteriores, dijeron que “fue un horror este primer debate presidencial”.
Biden, un octogenario que perdió el hilo de sus pensamientos, tropieza en varios puntos provocando lo que algunos analistas describieron como «pánico» dentro del Partido Demócrata. Trump, con arrogancia, repitió afirmaciones que se han demostrado que son falsas o evitó directamente responder las preguntas que le formularon, al tiempo que atacó repetidamente a Biden por su manejo de la economía y su historial en política exterior, así como por las cifras récord de llegada de inmigrantes.
Biden le dijo a Trump que “cuando se fue de la presidencia, en el país todo era un caos”. Trump respondió a Biden que “todas las cosas que él hace, las hace un país del tercer mundo, es una vergüenza, y que abrió las puertas y los asesinos entraron”. Biden se defendió diciendo que “Trump exagera y miente”. Acto seguido le dijo “Tu eres un tonto y un perdedor”, mirándolo a la cara.
“La única persona en este lugar que es un delincuente convicto, es el hombre al que estoy viendo ahora”, dijo Biden. Y Trump respondió que “su hijo (de Biden) es un delincuente convicto”. Se conoce que un jurado popular declaró culpable de 34 delitos a Donald Trump, lo que lo convierte en el primer presidente o expresidente de Estados Unidos en ser condenado en un juicio penal. El ex mandatario de 77 años fue juzgado por un pago que realizó a la actriz de cine para adultos Stormy Daniels antes de las elecciones presidenciales de 2016 para que ésta no revelara los detalles de un supuesto encuentro sexual entre ambos.
Consultado por la moderadora del debate qué piensa de la preocupación pública acerca de sus capacidades para gobernar, Trump, aseguró que él puede golpear solo, sin ayuda, una pelota de golf porque está “en muy buena forma como hace 30 años”. En cambio, a Biden se le escuchó con dificultades para articular algunas respuestas, entre las cuales dijo “haber creado 800 mil empleos manufactureros”.
El debate mostró como propósito evidenciar “qué tanta energía tenían ambos, y qué tan lúcidos estaban para gobernar”. A Biden se le vio y escuchó atrapado en lapsus, incoherencias discursivas, eternos silencios que evidencian su estado mental. En tanto, Trump mintió y afirmó cosas sin fundamentos. El peor gobierno de la historia de los Estados Unidos, es el de Biden, dijo. A lo que su interlocutor replicó: “Trump ha tenido la peor deuda de la historia”.
Ambos debatientes se perdieron el respeto y la oportunidad para debatir de manera concreta sobre temas de interés especificos para el votante norteamericano. Él no es apto para ser presidente, y tú lo sabes, dijo Trump a Biden, luego de que el presidente norteamericano le imputó “haber tenido sexo con una actriz mientras su mujer estaba embarazada”, Trump acusó a Biden de “recibir dinero, como un sueldo, de China”.
Ante el tema migratorio, se le preguntó a Biden por qué bajo su gobierno están cruzando más migrantes ilegales mexicanos, y el presidente respondió que “eso va a cambiar”, y afirmó que Trump en su gobierno “separaba a las madres migrantes de sus hijos”. Trump acusó a Biden de abrir las puertas del país a ilegales que “vienen de cárceles y de instituciones psiquiátricas de atención mental, y terroristas”.
A diferencia de debates anteriores, este cara a cara se celebró sin una audiencia en vivo y también contó con micrófonos silenciados para los candidatos durante el tiempo de palabra asignado a su oponente, lo que evitó que reinara el caos que caracterizó el primer enfrentamiento hace cuatro años.
Las encuestas norteamericanas buscando una opinión pública acerca de quién ganó el debate, dieron como resultado que “Trump salió mejor librado”, a pesar de que mintió, frente a “la poca capacidad de Joe Biden de poder cuestionarlo”. Las encuestas de Gallup, CCN y Fox News dieron una ventaja, con un pequeño margen, a Trump.
¿Qué viene ahora en la mentada democracia norteamericana?
Luego de las conferencias que tendrán republicanos y demócratas, en agosto y septiembre respectivamente, empezará la ruta final hacia las elecciones estadounidenses. Por lo pronto, el primer debate entre Donald Trump y Joe Biden, se puede resumir en cero planes de gobierno, nada de políticas públicas, ausencia total de medidas en política internacional, en medio de un odioso ataque personal. El debate es una pieza de antología de un montaje mediático norteamericano, con un Trump mintiendo todo el tiempo y un Biden confundido, que fue incapaz de responder a las falsedades de Trump.
Sorprende la mediocridad de ambos postulantes a la presidencia del país imperial, los Estados Unidos, que se pretende erguir como modelo en el mundo. Con pretensiones geopolíticas de un hegemón, un guardián armado vigilando democracias ajenas, mientras que la suya es una grotesca pantomima, sostenida por un millonario montaje mediático.



