Por Leonardo Parrini
En una Asamblea del Libro integrada por actores vinculados al ecosistema del libro, en la que participaron editoriales y libreros se llevó a efecto una reunión de evaluación del desarrollo de la Feria Internacional del Libro de Quito, FILQ 2024, organizada por la Red Metropolitana de Bibliotecas de la Secretaría de Cultura de la ciudad.
En la cita el coordinador de la Red, Santiago Vizcaino dio a conocer datos sobre la FILQ 2024, señalando el número de asistentes que, según sus cifras, ascendió a 60 mil personas durante los 10 días que duro la feria. El funcionario destacó la presencia de niños niñas y adolescentes y el incremento en las ventas de libros en comparación con ediciones anteriores.
Los asistentes formularon preguntas relacionadas con aspectos como la curaduría de los expositores, la asignación de espacios, el trabajo de la productora de la feria, la elección del recinto ferial y la influencia de la Asamblea en la organización del evento. Las inquietudes fueron asumidas por Vizcaino y un delegado jurídico de la Secretaría de Cultura.
Sugerencias de escritor invitado
Cabe destacar que, a manera de sugerencias, el escritor Abdón Ubidia, invitado a la feria, en su oportunidad había indicado que, “sin otro interés que el de contribuir al éxito de la FIL de Quito 2024, en mi calidad de escritor y editor ecuatoriano, ruego, a quienes corresponda, que tomen en cuenta estos puntos para mejorar y quizá evitar errores de las ediciones pasadas”.
Las sugerencias que, según Ubidia, no fueron tomadas en cuenta en la FILQ:
“La FIL de Quito nunca será como las de Frankfurt, Barcelona o Guadalajara. Sus modelos posibles, serían las de Madrid, el DF, o Lisboa: espacios públicos, modestos y democráticos.
Deben separarse bien los ámbitos de la FILQ: el de la exhibición y el destinado a conferencias y mesas redondas, o literatura infantil. No hay nada más incómodo que las ideas de los ponentes se pierdan por problemas de sonido, la música de conciertos vecinos, gritos de niños, etc., o el simple barullo de la Feria. Los espacios deben ser bien ventilados.
Es preferible que haya menos eventos, pero con más público y calendarios y horarios adecuados para las presentaciones.
Debe existir un consenso acerca de los invitados internacionales. Se debe contar con atachés bien escogidos, en lo posible estudiantes de letras y colaboración de universidades sobre todo de sus áreas de literatura.
Debe haber una oficina contable de la FILQ, de modo que el pago a los autores sea inmediato y sin engorrosos trámites. No deben excluirse estos nombres: Carol Murillo, Katiuska King, María Fernanda Andrade, René Unda, Hernán Reyes, David Chávez, Franklin Ramírez, Lizardo Herrera. Nombres importantes como invitados internacionales: Margarita Rosa de Francisco, Piedad Bonet, Juan Villoro, Paco Ignacio Taibo II, William Ospina, Antonio Correa, Mempo Giardinelli (imprescindible).
No se debe eludir al neoliberalismo como tema de —por lo menos— dos mesas redondas. Una podría ser: Neoliberalismo y violencia. Entre los temas atractivos deben estar: Literatura y mundo. Literatura latinoamericana y ecuatoriana: rupturas y continuidades. La escritura del yo. Género. Inteligencia artificial. Revolución cultural del neoliberalismo. Talleres y clubes de escritura y lectura. Cultura de la cancelación.
No hay página web de la FILQ, es básico contar con una. Abrir la convocatoria para que editoriales propongan sus eventos y darles un espacio en la agenda. No se ha dado esa apertura hasta el momento y no se siente ninguna apertura.
Se debe considerar que fuera del pequeño círculo literario, la mayoría del público que asiste a la feria probablemente nunca haya escuchado el nombre de varios de los escritores invitados. Es necesario comunicar más y asignar un presupuesto para ello. Asignar personal para que dirija al público a las distintas charlas, comunicar la agenda de una charla por los parlantes de la FILQ no es suficiente. Hay que cambiar el sistema de pago para los parqueaderos. Es absurdo, con filas interminables para salir”.
De cara hacia la FILQ 2025, el delegado de la SECU instó a considerar la posibilidad de conformar un consejo consultivo que coordine con la Secretaría de Cultura, aspectos de la organización, curaduría y otros procesos especializados. En la Asamblea se puso énfasis en la necesidad de reconsiderar el modelo de gestión actualmente a cargo de la Red Metropolitana de Bibliotecas de la Secretaría de Cultura, proponiendo la participación conjunta del sector privado u otras organizaciones como la Cámara del Libro.



