Por Leonardo Parrini
John Lennon tal vez nunca imaginó cuando compuso la canción ¡Help!, por encargo para la película homónima de The Beatles, que el tema sería un grito de ayuda que daría el célebre compositor inglés. Y que, la guitarra que utilizó para componer la icónica canción sería, algún día, subastada en tres millones de dólares: “…La hice porque fue un encargo para la película, pero más tarde supe realmente que estaba pidiendo ayuda a gritos”, así reconoció Lennon sobre una de las más conmovedoras canciones de The Beatles.
Corrían los dias de abril de 1965 y la fama rodeaba al cuarteto de Liverpool a escala mundial. Su forma de vida se había convertido en un permanente disfrutar de la idolatría que le proporcionaban millones de fans en todo el planeta. La gloria resultaba agobiante para los músicos ingleses, particularmente a Lennon, que la canción era un auténtico grito de auxilio.

Durante la grabación en los estudios John interpretó Help con una guitarra acústica de 12 cuerdas, Framus Hooteanny, la misma que recientemente fue vendida en subasta por la cifra de 2 millones 857 mil 599. Un anónimo comprador pagó por el célebre instrumento la astronómica cifra en un remate que tuvo como escenario el Hard Rock Cafe de Nueva York, elegido para ese fin por la casa de subastas Julien’s Auctions.
El viejo instrumento beatlemaniaco había permaneció en un desván durante cincuenta años, luego de que Lennon se la regalara al músico Gordon Waller, a finales de 1965. Un día la desempolvaron y pusieron a la venta. El instrumento guardó silencio medio siglo desde que fuera utilizado por Lennon en la grabación de Help y por el siguiente álbum Rubber Soul, por George Harrison y con el que fueron compuestos temas como Michelle, In my life y Drive my car.
Acaso Lennon, en su sensibilidad artística, hubiera percibido como escándalo la venta del preciado instrumento y hubiera pedido una vez más ayuda agobiado por la fama, antes de imaginar en su himno Imagine, que no existen propiedades, que no hay necesidad de ambición o hambre y que soñaba con la hermandad de la humanidad: “Imagina toda la gente, compartiendo todo el mundo. Puedes decir que soy un soñador, pero no soy el único. Espero que algún día te unas a nosotros”.



