Por Leonardo Parrini
Sadomasoquismo se define como una fusión de los términos sadismo y masoquismo, y se refiere a la práctica de dar y recibir placer por medio de actos que incluyen recibir o provocar dolor o humillación. El sadomasoquismo político, virtualmente es lo que vive el pueblo argentino que se banca un gobierno antipopular del anarcocapitalista Javier Milei. Un politico surgido de la improvisación como outsiders que no engañó a nadie, que más bien engrupió al pueblo declarándose enemigo del Estado y de la “casta” -comunistas, socialistas, socialdemócratas, cristianos. neokeynesianos, progresistas, populistas, nacionalistas o globalistas-, es decir, todo lo que tiene que ver con el Estado como organización social.
Su postura de odio al Estado proviene del anarcocapitalismo que profesa, inspirado en el economista estadounidense Murray Rothbard (1926-1995), autor de The Libertarian Manifesto (1973), que fue quien intentó fusionar la escuela austríaca con el liberalismo clásico y el anarquismo, y quien acuñó la expresión “anarquismo de propiedad privada” y luego “anarcocapitalismo”, inspirado, a su vez, en preceptos del siglo XIX que echó las bases de la derecha alternativa, homófoba, nacionalista, xenófoba, con raíces en el nazismo y fascismo.
El chamullo electoral de Milei incluyó en la campaña la filosofía del anarcocapitalismo, el tema es que nadie advirtió qué significaba y lo votó en las elecciones presidenciales encumbrándolo al poder. Al cabo de seis meses el régimen anarcocapitalista de Milei -que nada tiene que ver con el anarquismo tradicional, de izquierda, que se oponía al Estado, pero abogaba por formas colectivas de organización, como el cooperativismo y la autogestión-, ha conducido a la Argentina a una situación caracterizada por el libertarianismo que rechaza toda idea de justicia social e igualdad económica, consideradas por Milei como “aberrantes, por robarle a alguien para darle a otro”.
Consecuentemente, lo primero que hizo Milei al inicio de su gobierno hace un semestre fue eliminar los subsidios y las regulaciones económicas, vender las empresas y servicios públicos, y en una segunda fase, privatizar la educación, la salud y la seguridad social.
El dolor social
El sadomasoquismo ha conducido a la Argentina a lo que Marcos Roitman R. llama dolor social como terapia, dicho en sus palabras, “cuando el dolor social es una válvula de escape para sentir placer, estamos en presencia de una sociedad quebrada”. Argentina hoy se desangra por voluntad propia. Acepta a un régimen que declaró enemigos a instituciones y políticos: la casta, el socialismo, el comunismo, la democracia, la ideología de género, el aborto, la educación gratuita, el alza de impuestos, funcionarios vagos y un Estado opresor del mercado.
Milei descubrió a sus leales aliados en las redes sociales reclutando influencers, convirtiéndoles en ejércitos de troles durante la pandemia difundiendo fanáticas posturas negacionistas contra las vacunas y toda forma de control, así convirtió sus delirios en opinión. Los fanáticos youtubers finalmente “aceptaron pasar hambre, perder el trabajo, reducir sus pensiones, perder derechos sociales, en definitiva, lesionarse, sacrificarse, a cambio de un futuro de abundancia”, como constata Roitman. Motosierra en mano, Milei aseguró para su país “aumento de la desigualdad, crecimiento de la pobreza extrema, crisis sanitaria, represión, violencia y hambre”, y consecuentemente, crisis de gabinete, escándalos y crecimiento de la protesta social.
Roitman constata con toda lucidez que en Argentina hoy “la justicia social, es una opción ajena al esfuerzo personal y la competitividad, propia de vagos. El feminismo, una mutación del orden natural de la familia patriarcal. Y la educación pública, un espacio controlado por zurdos adoctrinando, con el objetivo de responsabilizar a las fuerzas armadas de genocidio y crímenes de lesa humanidad, durante los años de la dictadura cívico-militar”. Y aquello que resulta más grave: “Las clases dominadas y explotadas se han visto abandonadas por los progresismos. Y en esta circunstancia, las soluciones totalitarias, antidemocráticas y excluyentes, se convierten en una opción de salida”.
Milei es fruto de los resultados de una traición. Los gobiernos de Cristina Kirchner y Alberto Fernández, firmaron los acuerdos con el FMI, renunciaron a un proyecto nacional-popular, y traicionaron la defensa de la soberanía nacional. No hay dolor social que dure cien años, como bien concluye Roitman, los dioses forjados en el odio sectario tienen existencia efímera.
Por lo pronto, como dice el tango, gime, bandoneón, tu tango gris.



