Por Leonardo Parrini
Dos canciones que, en su momento, fueron muy populares se contradicen entre sí, la una dice cambia, todo cambia, mientras que la otra afirma, la vida sigue igual. En la realidad, las apariencias engañan. Así, parece que estas melodías aluden a una coyuntura que vive el país de cara a las elecciones del 9 de febrero de 2025: en apariencia se mueven las frutas, pero en el fondo parece ser el último día de continuismo y el primero de lo mismo. Ese suele ser el comportamiento nacional electoral del Ecuador, de un tiempo a esta parte, luego de que la derecha impusiera en el país la restauración conservadora.
En ese contexto, empiezan a aparecer postulantes a la presidencia y en los recientes días pasados diversos sectores políticos han designado a sus precandidatos. El movimiento oficialista que sostiene al actual gobierno ya había anunciado con anticipación las aspiraciones de Daniel Noboa de participar en los comicios del 2025. Noboa ha anticipado que se concentrará en la obra pública, es lógico en plena campaña electoral en la que el Presidente aspira a la reelección.
Es un claro anuncio de continuidad de las políticas impuestas por un gobierno de carácter empresarial que viene ejecutando medidas neoliberales en los ámbitos de lo económico, politico y social. En un país cooptado por mafias del crimen organizado que han impuesto un modus vivendi de corrupción y violencia incontrolado por el régimen.
Ante estos hechos, otro sector de la derecha, los socialcristianos liderados por Jaime Nebot, hacen oídos sordos y permanecen mudos frente a los desaciertos del régimen, a los que aluden sin mencionar nombres ni hechos concretos, silenciando a los responsables. De igual manera, ese silencio no revela a sus candidatos a la presidencia, luego de la convención del PSC que tuvo lugar este último fin de semana pasado. Después de que Jan Topic descartara su candidatura en las elecciones generales 2025, el socialcristianismo planteó el nombre de Henry Kronfle.
En tanto, en las recientes horas el general ecuatoriano de Policía en servicio pasivo, Víctor Arauz, anunció su precandidatura a la Presidencia en las elecciones de 2025, con el propósito de “eliminar de la faz de la tierra a criminales, asesinos y violadores”, aunque sin aclarar por qué movimiento se postulará.
Al momento, otro precandidato a la Presidencia de Ecuador para el periodo 2025-2029 se suma a los ya mencionados, se trata del abogado Pedro Granja, por el Partido Socialista. Mientras que el ingeniero Carlos Rabascall, quien se postuló a la Vicepresidencia de Ecuador en 2021 por la Unión por la Esperanza (UNES) había anunciado su posible precandidatura por el movimiento político Centro Democrático, pero posteriormente anunció la falta de un acuerdo. Oficialmente el movimiento Revolución Ciudadana, liderado por el expresidente Rafael Correa, no anuncia a sus precandidatos a la presidencia de la República. Este lunes, Andrea González, ex candidata a la Vicepresidencia de Ecuador en 2023 por el Movimiento Construye (centro derecha), anunció su postulación para el cargo de presidenta de Ecuador en las elecciones ordinarias del próximo año. Por su parte, el Partido Unidad Popular designó a Jorge Escala como su precandidato presidencial, una decisión que ya había sido confirmada días atrás.
En el sector indígena también hay novedades con el anuncio del líder de la Conaie, Leonidas Iza, que fue proclamado precandidato presidencial con un programa de gobierno conformado por siete ejes que resumen la estrategia para la seguridad nacional y programas sociales de fomento al empleo y la producción, entre otros; documento que incluye las demandas de los indígenas resultantes de las movilizaciones de 2019 y 2022. El movimiento indígena, agrupado en la Conaie, manifestó su oposición al anuncio oficial de eliminar el subsidio a los combustibles, y prometió movilizaciones; frente a lo cual, el Gobierno de Ecuador advirtió que tomará medidas en caso de posibles bloqueos y destrucción en eventuales manifestaciones que tengan lugar en el país en contra de la eliminación de subsidios a las gasolinas.
Los partidos y movimientos políticos podrán inscribir sus candidaturas del 13 de septiembre al 2 de octubre de 2024. Asimismo, del 12 de noviembre al 9 de febrero de 2025, el Consejo Nacional Electoral realizará la selección, notificación y capacitación de los Miembros de la Junta Receptora del Voto. Ya en 2025, el CNE ha programado, para el 5 de enero, el inicio de la campaña electoral. Luego, el CNE celebrará el simulacro y debate presidencial, el 19 de enero de 2025, para luego, el 9 de febrero, celebrar las elecciones presidenciales, en primera vuelta.
Respuesta popular
Sectores sociales se preguntan qué esperan la izquierda y el progresismo criollo para constituir un frente amplio en capacidad de enfrentar las próximas elecciones con éxito. Cuál deberá ser la respuesta política unitaria, de cara a los graves problemas económicos y sociales que nos aquejan como país.
Dónde andan los políticos, académicos y científicos sociales, que no los vemos explicándole a la sociedad que las reformas progresistas hasta ahora propuestas, forman parte del paisaje socioeconómico de todos los países capitalistas contemporáneos.
Donde está la inteligencia jurídica para que le explique al país que la capacidad de cooptar a jueces, fiscales y abogados, por parte de la derecha, no tiene límites jurídicos ni políticos, y que en momentos de grave crisis, como la que vive Ecuador hoy, puede retomar la facultad ilimitada de juzgar y perseguir a sus enemigos políticos sin pruebas condenatorias.
Salvo excepciones, esa intelectualidad de izquierda está pasando de agache en estos momentos críticos que atraviesa la sociedad ecuatoriana, pues vive enclaustrada en sus nichos teóricos “analizando” en círculos íntimos el acontecer político del país, pero no compartiendo sus saberes con la sociedad, ávida de discursos claros que le permitan enfrentar la arremetida de la extrema derecha.
Es hora de que los intelectuales de izquierda dejen sus guetos ideológicos y se sumen a las luchas populares que se avecinan, porque en las dictaduras de extrema derecha, lo primero que muere es la inteligencia. A su ritmo, si no se observan cambios en las acciones progresistas y continúa el letargo político, la falta de liderazgo, la ausencia de una clara línea a seguir, y perdura ese sentido de complacencia y anuencia ideológica, las elecciones del 9 de febrero de 2025 confirmarán que en el país nada cambia y la vida sigue igual…de neoliberal.



