Por Luis Onofa
Un saldo negativo se avizora para Ecuador por la decisión del presidente Daniel Noboa de ordenar la incursión policial violenta en la embajada de México para apresar al ex vicepresidente Jorge Glas. El anuncio lo hizo la canciller mexicana, Alicia Bárcena, en rueda de prensa a la que asistimos virtualmente.
Las conversaciones sobre comercio internacional con México entrarán en estado de “pausa”, por decisión de ese país, de acuerdo con el anticipo que hizo la canciller Bárcena: “Es lógico, en este momento tan grave, de una acción tan reprobable por parte del gobierno de Ecuador, es muy difícil que podamos sostenerlas,” dijo la jefa de la diplomacia mexicana, tras recibir en Ciudad de México al equipo diplomático que retorno a su país, tras la ruptura de relaciones. Se conoce desde hace décadas, que Ecuador intenta ampliar sus exportaciones a México para equilibrar un intercambio comercial que le es tradicionalmente desfavorable.
Además, las conversaciones para poner en marcha un programa de capacitación para personas en retorno asistido quedarán en estado de “análisis”. “Lo vamos a analizar, porque se requiere gran colaboración” para su ejecución, anunció la canciller. Las cancillerías de ambos países estudiaban la posibilidad de capacitar a las decenas de miles de ecuatorianos migrantes que están en territorio mexicano para que retornen a su país, en lugar de intentar cruzar la frontera a Estados Unidos a riesgo de sus vidas.
Esas medidas se sumarán a los reclamos que México presentará ante organismos internacionales por la violación de su embajada en Quito. Su propósito es que, “primero que nada, se condene la violación de la embajada por la comunidad internacional.”
De acuerdo con la canciller Bárcena, México acudió este lunes 8 de abril, ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) a expresar su demanda. México espera que la CIJ le otorgue la razón y “conmine al estado de Ecuador a reparar el daño”.
Esta semana también se reunirá la troika de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y el Caribe (CELAC), a convocatoria de su presidenta pro témpore, la mandataría hondureña, Xiomara Castro, para tratar los hechos ocurridos en la embajada mexicana en Quito. Los restantes miembros de la troika son Colombia, San Vicente e Islas Granadinas. La presidenta Anticipó que la troika podría decidir una reunión de cancilleres y esta instancia, eventualmente, una cumbre presidencial. “La idea es analizar esta situación a fondo y, sobre todo, prevenir, evitar que esto pueda suceder en cualquier otro momento. Es muy grave lo que está pasando y, por tanto, toda la comunidad latinoamericana y caribeña está unida en condenar esta situación.”, aseguró Bárcena.
A todas esas medidas se sumarán otros reclamos en foros, multilaterales, regionales que corresponda. México “presentará el caso también en Naciones Unidas, ante el Consejo de Derechos Humanos, y la Asamblea General de la ONU”, anticipó la canciller. “Nos sentimos ultrajados, porque fue violada flagrantemente la inmunidad de la Embajada y del personal diplomático. Además, el ingreso fue con una gran violencia y sobre todo sin autorización nuestra y con una fuerte agresión física a nuestro jefe de cancillería, Roberto Canseco.”, enfatizó.
La violación de la embajada mexicana en Quito por la policía ecuatoriana, generó una ola de rechazo internacional contra el gobierno de Noboa, proveniente de países de América, incluidos Estados Unidos y Canadá, así como de Europa, y múltiples personalidades y organizaciones internacionales, como el Secretario General de Naciones Unidas, Antonio Guterres, la OEA y la Comunidad del Caribe.
La ex embajadora Raquel Serur Smeke, se refirió a las conjeturas que surgieron en círculos ecuatorianos respecto a la posibilidad de que el ex vicepresidente Jorge Glas, sea sacado del país por México, junto con la delegación diplomática que dejaba Quito tras la ruptura diplomática. El gobierno ecuatoriano se equivocó al pensar que México iba a “romper la legalidad, pero quienes rompieron la legalidad fueron ellos”, afirmó en la conferencia de prensa, en Ciudad de México, y remarcó: “Nosotros fuimos institucionales en todo momento, hasta el último instante.”
La ex embajadora aseguró que en todo momento procuró eliminar cualquier posibilidad de desacuerdo e irritación y, reveló que hasta la víspera del día en que fue declarada persona non grata por el gobierno de Noboa, había estado dialogando sobre el caso con la canciller ecuatoriana Gabriela Sommerfeld. Reveló que una delegación de alto nivel de su país, integrada por la subsecretaria Laura Elena Carrillo y Pablo Monroy, vino a Quito a “dialogar varias veces” con representantes del gobierno ecuatoriano.
De acuerdo con la diplomática, el actual gobierno ecuatoriano “no entiende que un estado pueda proteger y salvaguardar la vida de una persona, sin juzgar si esta persona es inocente o culpable.”, en alusión al caso del ex vicepresidente Glas, a quien su gobierno sigue considerando como su asilado político.
Sostuvo que la acusación contra Glas por un caso de presunto soborno de la empresa brasileña Odebrecht ya no está vigente porque el Tribunal Federal de Brasil, eximió al ex segundo mandatario ecuatoriano de las acusaciones, por lo que su gobierno consideró pertinente otorgarle asilo político, facultad que, además, es privativa del país otorgante.



