Por Leonardo Parrini
La Corte Internacional de Justicia no pidió el alto al fuego ni condenó por genocidio a Israel ante la demanda de Sudáfrica, sin embargo, el informe de la nación sudafricana permitió conocer en detalle el horror de las cifras del crimen de guerra perpetrado por el Estado judío contra el pueblo palestino en la franja de Gaza.
Cifras actualizadas luego de la audiencia de la corte internacional basadas en informes de más de 23 entidades de Naciones Unidas, el Comité Internacional de la Cruz Roja, Organizaciones No Gubernamentales, del propio Gobierno de Israel, de Hamás y organismos de Palestina, apuntan a la dramática situación de 2 millones 200 mil habitantes de Gaza. Cuando Sudáfrica planteó la demanda contra Israel los datos señalaban a 7.780 personas desaparecidas en la Franja de Gaza, 56 mil heridos que incluían mil niñas y niños con los brazos y piernas amputadas y 60 % de los hogares palestinos destruidos. Entre las cifras contaban 103 periodistas muertos y 144 funcionarios de Naciones Unidas asesinados, la cifra más alta de personas de la ONU fallecidas en misión diplomática por la paz, y más de 300 médicos y enfermeras exterminados por los ataques de la aviación israelí. Luego de actualizadas las cifras durante la audiencia de la Corte Internacional de Justicia, se sabe que han muerto 26 mil palestinos y palestinas por los bombardeos e incursiones del ejército sionista, y de ellos mas del 60% son mujeres, niños y niñas.
Lo escandaloso, frente al repudiable crimen de Israel cometido en Palestina, es el silencio cómplice de las agencias informativas occidentales estadounidenses y europeas que, en un acto de inmoralidad periodística, no comunican la auténtica realidad de lo que actualmente sucede en Gaza, alineados a los intereses nacionalsionista del Estado de Israel que desoye las resoluciones de la Corte Internacional de Justicia y del Consejo de Seguridad de la ONU, instancia de 15 miembros responsable de mantener la paz en el mundo y en la que Estados Unidos tiene derecho a veto.

La verdad sudafricana
No deja de ser muy significativo que Sudáfrica, país que padeció en carne propia la discriminación del apartheid, segregación racial especialmente establecida en la República de Sudáfrica por la minoría blanca que gobernó el país durante el siglo XX, haya permitido conocer en detalle la verdad del crimen cometido por los judíos en Palestina. El sistema social implementado en forma sistemática por el Partido Nacional que llegó al poder en Sudáfrica en 1948, sin duda inspiró desde ese mismo año -1948- en que fue creado el Estado de Israel, al sionismo la imposición del exterminio racial contra el pueblo palestino, una vez perpetrada la ocupación y agresión sobre sus territorios.
La presentación que realizó Sudáfrica ante la justicia internacional de violar la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio, permitió precisar y conocer más de la dramática situación que viven millones de palestinas y palestinos por los ataques aéreos y terrestre de las fuerzas militares de Israel, bajo las órdenes del Gobierno de Netanyahu. La investigación estableció que no solo son las bombas y la acción de la artillería sionista contra los habitantes de las ciudades de Gaza, sino que -como indicaron juristas y personeros sudafricanos- “pronto el hambre y las enfermedades serán más mortíferos que los bombardeos israelíes”. Se sabe hoy que existen en Gaza 136 mil casos de diarrea infantil y 180 mil personas afectadas por infecciones respiratorias, de 36 hospitales existentes en Gaza quedan 13 a los que les falta agua, luz, medicinas, anestesia, personal e insumos médicos. Argumentos irrefutables por occidente, sus gobiernos y su prensa cómplices del genocidio, basados en cifras que permitieron conocer la verdad del exterminio.
Sudáfrica exigió ante la Corte la imperiosa y urgente necesidad de parar las acciones militares de Israel, detener el evidente genocidio y defender a la población palestina de su exterminio. Pero la instancia judicial no pidió el alto al fuego ni condenó por genocidio a Israel, permitiendo que continúe el objetivo geopolítico del Estado judío: destrozar el tejido y los cimientos de la vida de los palestinos en Gaza e imponerles condiciones de existencia que llevan a su destrucción.
Ese es el propósito de la ofensiva israelí y esa estrategia es constitutiva del crimen de genocidio.



