Por Leonardo Parrini
Para entender el porqué de las agresiones sistemáticas de los dirigentes judíos de Israel y su ejército es preciso comprender el fenómeno del sionismo en el mundo, ideología que ha sustentado su doctrina en base a mitos históricos. El más reciente mito consiste en decir que la llamada “guerra entre Israel y Hamas” comenzó el 7 de octubre pasado. En primer lugar, no es una guerra entre Israel y Hamas, se trata de un proceso de ocupación, de colonización y exterminio que sufre el pueblo palestino desde 1948, año de creación del Estado de Israel. Lo demás son mitos fundacionales basados en concepciones religiosas, diásporas, victimismo crónico permanente, para dar cuenta de una narrativa que le permite justificar la fundación de esta entidad israelí.
En otro aspecto, la llamada “guerra” en el Oriente Medio se explica por los intereses occidentales que no responde ni a guerras ni a conflictos religiosos entre judíos y musulmanes, sino simplemente a la voracidad económica y geopolítica de occidente en la región por el petróleo y gas existentes en la zona y por los oleoductos y gaseoductos que transitan por allí.
La agresión israelí
Las noticias de la prensa mundial saturada de hechos violentos, dan cuenta diariamente de cómo Israel está cometiendo un genocidio en contra de los palestinos con apoyo occidental sin ninguna vergüenza, matando a miles de niños, mujeres y ancianos, a pesar de todas las voces internacionales que exigen el alto al fuego en Gaza. En la actual coyuntura en Palestina, los permanentes ataques y bombardeos de Israel han dejado cerca de 26 mil muertos en los último cien días.
En ese contexto Israel perpetra agresiones a palestina y a Siria violando las normas internacionales referentes a la paz y la seguridad en el mundo. Existe apoyo de Israel a grupos terroristas en Siria desde hace 13 años, profundizando el sacrificio de ese pueblo mediante imposición de sanciones con el propósito de prolongar la crisis en ese territorio.
Es preciso señalar que estas agresiones israelíes son la cabeza visible de una política hegemónica de las potencias occidentales encabezadas por los Estados Unidos en el Oriente Medio, y que a partir de 2011 se ha hecho más patente la crisis global de hegemonía de la economía capitalista y de la persistencia del poder imperial de Estados Unidos y Europa.
Solo los países periféricos no tienen acciones ni interés en la disputa por la hegemonía global y son los que han respondido frente al genocidio en Gaza, por ejemplo, América Latina, África y Yemen que ha mostrado acciones en defensa de Palestina y los sudafricanos que han denunciado el genocidio.
Solución de dos estados
En el trasfondo del problema político subyace la posibilidad de coexistencia de dos Estados -israelí y palestino- como posible solución a la crisis. Se trata efectivamente de un Estado democrático donde toda la población palestina pueda coexistir ¿pero es posible coexistir en un contexto como este?, La coexistencia de dos Estados, el Palestino y el israelí en un mismo territorio, posición que emana del Acuerdo de Oslo de 1993, es difícil imaginar como la posibilidad de esa coexistencia. Resulta utópico pensar en un Estado Palestino teniendo en Cisjordania 150 mil colonos israelíes y con una Franja de Gaza bloqueada desde el año 2006 a la fecha por tierra, mar y aire.
¿Que impide la coexistencia de dos Estados? El mayor impedimento es la ideología sionista que impera en Israel. No es sólo una ideología de ultraderecha fascista, sino también una iniciativa colonial impulsada por el imperialismo británico y luego por el imperialismo norteamericano. El sionismo es nacionalsionismo, porque se define como un movimiento nacionalista para la creación de un Estado nacional judío, con una ideología racista, segregacionista y criminal.
Si se considera la cantidad de muertos que ha ocasionado el sionismo y el imperialismo sólo desde el año 2001 en adelante, representan más de 5 millones de asesinados, y el peligro del sionismo en el mundo es absoluto, puesto que Israel ofrece tecnologías de la represión.
Otro mito es la victimización del pueblo judío, a partir del genocidio nazi en la segunda guerra mundial, como que si ellos fueron los únicos sacrificados en esa guerra imperialista. Esa guerra dejó también 26 millones de soviéticos muertos, cerca de 600 mil gitanos asesinados y 400 mil personas con discapacidad mental asesinadas o prisioneras de guerra. Pero se nos quiere imponer la narrativa y el monopolio del victimismo por parte de lo que llaman el pueblo judío.
La victimización judía trata de justificar la masacre cometida por su Estado sionista en el Oriente Medio. El genocidio sionista de Israel en Gaza es un hecho innegable y no se justifica por el deseo de venganza de los israelíes por anteriores agresiones nazis a su pueblo. El magnicidio cometido por Israel ha sido denunciado por Sudáfrica, pero la demanda interpuesta en la Corte Internacional de Justicia por Sudáfrica y otros países contra Israel por genocidio, no pesa nada mientras Estados Unidos mantenga el poder de veto en la ONU y otras instancias.
Este es un momento trágico para el pueblo palestino en el Oriente Medio. Es la oportunidad de que, más allá de las posiciones ideológicas, la izquierda y la derecha, denuncien por elemental humanismo el genocidio cometido en Gaza. Y una nueva cultura política sea capaz de educar al movimiento social y a los partidos políticos en las razones que explican por qué el destino de Palestina, sobre todo hoy, está unido esencialmente al destino de la humanidad en su conjunto.



