Por Leonardo Parrini
La semana que concluye el mundo ha sido mudo testigo de un ataque perpetrado en el sur de Irán que cobró la vida de casi un centenar de personas. El gobierno de ese país responsabiliza a los Estados Unidos e Israel por el atentado terrorista que ocurrió durante una ceremonia oficial. Irán, en tanto, realiza operaciones militares en la región que indican que se está preparando para enfrentar lo que parece ser el inicio de una mayor escalada en el conflicto bélico del Oriente Medio. Este año 2024 inicia con la posibilidad de que se desencadene una guerra global que involucre a varios países de la región que ya ha protagonizado fuertes tensiones.
El 3 de enero Irán fue escenario de un atentado que cegó la vida de un centenar de personas que concurrían a una procesión cercana a la mesquita Saheb al-Zaman en la ciudad de Kerman en donde cientos de civiles conmemoraban el cuarto aniversario de la muerte del general Qasem Soleimani, considerado héroe nacional en Irán, líder militar de la Fuerza Quds, fue el diseñador de las políticas iraníes en la región, proporcionando apoyo a grupos militares aliados, Hamás y Hezbollah. No obstante, Soleimani fue asesinado en el 2020 durante un ataque con dron ejecutado por los Estados Unidos en Irak. El líder fue muy popular, al punto de convertirse en un mártir para el régimen iraní, y en el cuarto aniversario de su muerte centenares de personas estaban reunidas en la ciudad de Kerman, ciudad natal del líder, para rendirle homenaje. Dos explosiones -una de ellas «suicida»- con 15 minutos de intervalo entre ambas, sorprendieron a los cientos de asistentes a la procesión con el estallido de cinturones explosivos y bombas ubicadas en un sitio de una gran concentración de personas. La escena registraba la magnitud del horror con cientos de personas tendidas en el suelo muertas y heridas, muchas de ellas niños, y otras tantas corriendo desesperadas para escapar del impacto de los explosivos. Este atentado es considerado como el peor hecho ocurrido desde la Revolución Islámica1979. El presidente iraní, Ebrahim Raisi calificó el suceso como “un acto terrorista” y prometió castigar a los culpables que, se sospecha, que el estado islámico o Israel podrían estar detrás del atentado, en represalia por el apoyo iraní a los combatientes de Hamás. El incidente inflama aún más a una región ya envuelta en un conflicto que amenaza con proyectarse a mayores proporciones.
Así lo anticipan los acontecimientos de esta semana en la región, cuando dos días antes del atentado en Kerman, un alto funcionario de Hamás, Saleh Arouri, director político adjunto de Hamás y fundador del ala militar del grupo, fue asesinado en Beirut durante un ataque israelí. Después del crimen, líderes de Hezbollah dijeron que el grupo armado libanés debe tomar represalias o de lo contrario “todo el Líbano quedará vulnerable”. El incidente fue calificado como “ataque grave contra Líbano”, frente al cual se prometió venganza por la muerte de Saleh Arouri, aun cuando este hecho podría arrastrar al país a una guerra. Como un síntoma previo, Irán envió un buque de guerra al Mar Rojo para ejecutar maniobras militares en tono de advertencia. El Mar Rojo es una de las principales rutas comerciales del mundo, actualmente bloqueada por la presencia de efectivos militares en el sector que impiden el paso de naves que transporte productos o armas hacia Israel. El riesgo de una expansión del conflicto crece cada día en una proporción inversa a las esperanzas de paz.
En tanto, la misión diplomática de la Embajada de la República Islámica de Irán en Quito, se mantiene a la expectativa, y abrió un libro de condolencias en su sede con el propósito de expresar la reacción del pueblo ecuatoriano por las 85 víctimas y 284 personas heridas en atentando terrorista de Kerman.



