Por Leonardo Parrini
Roger Waters, líder y fundador del mundialmente afamado grupo británico Pink Floyd se presenta este sábado en Quito, en el que será el concierto más importante de la historia musical del país. El músico, autor de los temas más emblemáticos del rock sinfónico y progresivo del planeta, concluye en Quito su gira mundial This is Not a Drill (Esto no es un taladro), que empezó en Pensilvania en 2022 y, probablemente, cierra las presentaciones históricas del artista en Latinoamérica.
Pink Floyd es una banda de rock británica, fundada en Londres en 1965. Considerada un ícono cultural del siglo xx y una de las bandas más influyentes, exitosas y aclamadas en la historia de la música popular, obtuvo gran popularidad dentro del circuito underground gracias a su música psicodélica y espacial, que con el paso del tiempo evolucionó hacia el rock progresivo y el rock sinfónico adquiriendo la popularidad con la que hoy son recordados. Es conocida por sus canciones de alto contenido filosófico junto a la experimentación sonora, las innovadoras portadas de sus discos y sus elaborados espectáculos en vivo. Sus ventas sobrepasan los 280 millones de álbumes vendidos en todo el mundo, convirtiéndose en una de las bandas con más ventas en la historia. Inicialmente el grupo estaba formado por el baterista Nick Mason, el tecladista y vocalista Richard Wright, el bajista y vocalista Rogers Waters y el guitarrista y vocalista principal Syd Barret. A la salida de Barret se incorporó David Gilmour. Unos meses después, con el cuarteto formado por Mason, Wright, Waters y Gilmour quedó establecida la formación definitiva del grupo.
George Roger Waters, es un activista, compositor y músico británico cofundador de Pink Floyd. Se convirtió tras la marcha de Syd Barret en el compositor conceptual de la banda. Con él, Pink Floyd alcanzó éxito mundial en las décadas de 1970 y principios de la de 1980. Dejó la banda en 1986 debido a diferencias creativas y legales con los otros integrantes. Resuelta la disputa en 1987, pasaron casi 18 años para que volviese a tocar con la banda.
El show
Organizadores del espectáculo dieron a conocer que el montaje escénico de la presentación de Waters será imponente con un escenario construido en el Estadio Olímpico Atahualpa en el que participaron 800 personas entre técnicos en infraestructura escénica, ingenieros en acústica y operarios especializados en iluminación. Un proscenio central con 4 pantallas gigantes de 10 metros cada una, y un sistema de sonido de 360 grados asegurará la impecable calidad del show audiovisual de luces y sonidos para 30 mil personas. La estética escénica del concierto se complementará con el afamado cerdo volador que caracteriza a los conciertos de Pink Floyd, conocido como Algie, y un espectáculo de pirotecnia desplegado sobre el Estadio Atahualpa.
El repertorio exhibido en anteriores conciertos de la gira incluyen temas clásicos de Pink Floyd y canciones de Waters como solista, entre las que destacan Comfortably Numb,The Another Brick in the Wall, The Powers That Be, The Bravery of Being Out of Range, Wish You Were Here, In the Flesh, Run Like Hell, Money, Us and Them, Brain Damage, Eclipse, Outside the Wall, entre los éxitos mundiales más conocidos. Incluye además, el estreno de un nuevo tema: The Bar.
Un activista contra el genocidio
En su contenido el concierto tendrá un marcado mensaje de denuncia antibelicista con alusiones a la confraternidad en el mundo, postura ideológica característica de Rogers Waters que, como activista de la paz, se ha pronunciado en contra del genocidio israelita en Gaza.
Waters no guarda silencio ante lo que considera una política de Israel de ocupación y colonización y la respuesta del gobierno israelí que ha hecho todo lo posible para manchar su imagen y perjudicar su carrera y su familia. El músico promete continuar denunciando los crímenes de guerra: “Sí, lo haré hasta mi último aliento, a menos que los sionistas dejen de maltratar a los palestinos”. Rogers Waters se suma al creciente grupo de celebridades que alzan su voz contra el castigo infringido por Israel a los palestinos denunciando las violaciones de derechos humanos perpetrados por las fuerzas militares de Israel en Gaza, día y noche, semana tras semana. Waters no se detiene ahí y critica abiertamente el respaldo de Estados Unidos a Israel, calificándolo de “repugnante más allá de toda creencia”. El legendario músico ha denunciado que durante su gira los grupos sionistas dueños de hoteles en Buenos Aires y Montevideo ejercieron su influencia organizando un boicot basado en mentiras para cancelar sus shows. Waters desmiente las acusaciones de antisemitismo calificándolas de “auténticas tonterías”, la situación llegó al punto que el músico se vio obligado a quedarse en Sao Paulo, Brasil, debido a la falta de habitaciones de hoteles disponibles en Argentina.
El concierto, impregnado de temas políticos, aborda temas como la resistencia contra el fascismo, el respeto a los derechos humanos de palestinos y denuncias contra la violencia política en varios países y con impactantes imágenes muestra la cruda realidad de los conflictos militares. El cierre del concierto termina con un llamado a los líderes mundiales para que reflexionen y eviten una tercera guerra mundial. Comprometido con su activismo, utiliza su música como un medio para transmitir mensajes de justicia, igualdad y paz en un mundo cada vez más convulso. La puesta en escena del célebre músico deja en evidencia la inquietud de las élites, ante la capacidad del arte para sostener la protesta en una época de agitación y sufrimiento.
El concierto de Rogers Waters se erige como un acto de resistencia contra el control del malestar y el pensamiento crítico , revirtiéndo la manipulación de emociones al vincularlas con la conciencia de rebeldía. Waters con su música se convierte en un emblema de libertad en un panorama marcado por la represión y la censura.
El público ecuatoriano espera disfrutar de un espectáculo único en la historia musical del país con la presentación de un gigante del rock progresivo internacional, concierto que ubica a Quito entre las urbes privilegiadas del mundo que han contado con la presencia artística de un show de esta magnitud.



