Por Luis Onofa
Un evento pleno de significados constituyó la celebración del aniversario 21 de la inauguración de la Capilla del Hombre, monumento arquitectónico en homenaje al ser humano como sujeto histórico, concebido por Oswaldo Guayasamín, el mayor muralista ecuatoriano y uno de los más destacados pintores de América Latina del siglo XX. Música, danza y plástica se unieron para evocar las gestas libertarias e independentistas mestizas de América, y al mismo tiempo, el dolor y la ternura de los pueblos originarios del Abya Yala y del mundo.
De partida, el nombre del evento develó su sentido: Manuela y Simón, en alusión a Manuela Sáenz y Simón Bolívar, dos de los mayores protagonistas de las luchas libertarias del continente. Guayasamín, universal como fue en su pintura, no ignoró a Bolívar. Su retrato está en su mural del aeropuerto madrileño de Barajas, junto a otros próceres de la independencia latinoamericana, y también junto a Rumiñahui, uno de los mártires de la conquista española. Y tampoco ignoró a Manuela Sáenz, cuyo rostro forma parte del mural del salón del pleno de la Asamblea Nacional, en Quito.
Los 15 temas del concierto de aniversario datan de los tiempos libertarios de Bolívar y Manuela Sáenz y forman parte del bagaje de composiciones encontradas por investigadores ecuatorianos de la música de esa época. El marco que cobijó el evento fueron los gigantescos murales de Guayasamín que aluden al azaroso camino que han transitado y transitan los pueblos del continente, de manera particular los autóctonos, y la propia humanidad, a lo largo de la historia.

Noventa artistas, entre músicos de la Orquesta Andina Experimental de la Universidad Central del Ecuador y estudiantes de danza de su Facultad de Artes coparon el escenario. No obstante, el evento fue sencillo, pero de un contenido profundo, como postulaba Guayasamín al referirse al arte: “La aspiración de todo creador de arte es que su palabra, que su voz, sea cada vez más clara y más honda. Que lo que pinte sea cada vez más simple y más profundo en el tiempo”.
El presidente y director ejecutivo de la Fundación Guayasamín, Pablo Guayasamín, destacó que el concierto, además de su carácter memorial, se inscribía también en una nueva etapa de la institución, en la que ésta busca cooperación con otras instituciones para mantener sus actividades culturales, disminuidas por la pandemia Covid 19, que afectó sus finanzas, al igual que a otras instituciones culturales.
De hecho, obtuvo respuesta de la Facultad de Artes de la Universidad Central del Ecuador. El esfuerzo de la Fundación Guayasamín fue premiado con prolongados aplausos, por el público que copó el subsuelo de la Capilla del Hombre.
La apertura de la Capilla del hombre, fue un proyecto largamente pensado por Guayasamín. Contó con el respaldo de la UNESCO y de artistas de diversas partes del mundo, que dieron su apoyo para financiarlo con eventos como Todas las voces todas, que el público quiteño lo guarda en su memoria. Sin embargo, el muralista no pudo verla concluida, porque murió en 1999. Su inauguración, el 29 de noviembre de 2002, constituyó un suceso internacional que contó con la participación de los presidentes Fidel Castro, de Cuba y Hugo Chávez, de Venezuela, así como de personalidades de la cultura.



