Por Leonardo Parrini
El conflicto armado que enfrenta a israelíes y palestinos entra en su tercer mes, y dos días después de que culminara el cese del fuego, Israel reanuda el genocidio en Gaza, ahora de norte a sur, con bombardeos en la totalidad del territorio de la franja.
Luego de suspender las conversaciones de tregua y de retirar a su delegación negociadora de Qatar, el Estado sionista israelí prosigue con sus ataques en territorio de Gaza, esta vez también en el sur del territorio palestino. Los operativos, ahora extendidos a toda la franja, llegan luego de que Israel retiró a su equipo negociador con Hamás de Qatar. El ejército israelí ha intensificado sus ataques en el sur de Gaza y el domingo emitió una nueva orden de evacuación instando a los gazaties a abandonar el territorio. En tanto, aumenta la presión internacional a Israel para que respete la vida de los civiles, pero su Gobierno está decidido a seguir con sus ataques “hasta el exterminio total de Hamás”, según fuentes oficiales sionistas.
Más de 1,8 millones de palestinos permanecen hacinados en un espacio cada vez más reducido y sufren las consecuencias de una política de ocupación, expulsión o exterminio a manos de los efectivos militares israelíes, sin las más mínimas condiciones de seguridad bajo bombardeos diarios y la falta de acceso a servicios básicos. Escenas desgarradoras de madres con sus hijos muertos en sus brazos y hombres que claman atención médica, reflejan el impacto devastador que el genocidio cometido por Israel produce en Gaza. Un médico de un hospital de Gaza, bombardeado en las últimas horas, reconoce haber “recibido una gran cantidad de víctimas mortales, la mayoría niños entre 2 y 9 años, vemos niños inocentes morir en bombardeos, sin poder hacer nada por ellos”.
La nueva escala del conflicto aproxima una nueva ola de desolación genocida en Gaza, mientras que se intensifican los esfuerzos por obligar a Israel a reanudar las negociaciones con Hamás en Qatar. Dos objetivos israelitas no se cumplen cuando el conflicto entra en su tercer mes: eliminar a las células de militantes de Hamás y liberar a los rehenes en poder palestino. Contrariamente, efectivos milicianos palestinos han infringidos duras pérdidas humanas y en equipo militar al ejército invasor israelí en Gaza. Se cuentan por cientos los tanques destruidos por los efectivos de Hamás en su estrategia de guerra de guerrillas contra las fuerzas de ocupación israelitas. Otro propósito sionista que no se ha cumplido es permitir zonas de seguridad para los desplazados palestinos que abandonan la región norte de la franja buscando refugio en el sur. El ejército israelí se encuentra en una acción de avasallamiento étnico que busca la expulsión total de los dos millones de habitantes palestinos fuera del territorio de Gaza.
Reportes desde el escenario bélico señalan que, pese a los 500 ataques contra los túneles existentes en Gaza, aun la red de pasadizos subterráneos se mantiene operativa y en buenas condiciones. Por otra parte, el informe establece que los más altos líderes de Hamás continúan operativos y una determinada cantidad de comandantes de segundo orden habrían muerto por acción de los ataques israelíes, mientras que el movimiento palestino de resistencia sigue contando con todo el apoyo de los líderes del mundo árabe.
En tanto, el fiscal jefe de la Corte Internacional afirmó este domingo que el tribunal redoblará esfuerzos para investigar eventuales crímenes de guerra en el conflicto entre Israel y Hamás, luego de haber visitado ese país y los territorios palestinos.
Tras el fracaso de la tregua humanitaria para permitir el canje de rehenes y prisioneros, recrudece el genocidio en Gaza con nuevas incursiones aéreas sionistas que reanudan el horror en territorio palestino. El recrudecimiento de las hostilidades reflejan los propósitos finales de los sionistas israelíes de exterminar a los militantes de Hamás, poner fin a su gobierno en Gaza y ocupar indefinidamente ese territorio, con el propósito de expandir territorio de Israel y controlar los recursos naturales energéticos existentes en la zona.
Un corresponsal CNN en Gaza reportó en las últimas horas que «esta es una guerra contra niños, más niños con las heridas de la guerra, con las quemaduras, con la metralla cubriendo sus cuerpos, con los huesos rotos. La inacción de quienes tienen influencia está permitiendo el asesinato de niños. Las llamadas zonas seguras, son zonas de muerte”.
Netanyahu, el genocida israelí, ha dicho que “esto no terminará mientras Israel no cumpla con todos sus objetivos”. El mundo tiene que ser consciente de esto: los israelitas sionistas mataron ya a 6.000 niños de un total de 15 mil civiles asesinados y 25 mil heridos producto de los bombardeos realizados con toda la complicidad de las llamadas democracias occidentales liderados por los Estados Unidos. En una sociedad civilizada el silencio ante los crímenes de guerra es complicidad.
Es hora de que el mundo ponga a raya a Israel y a sus líderes criminales, cuyos objetivos genocidas son contrarios a los anhelos de paz de la humanidad.



