Por Leonardo Parrini
“El presidente me quiere lejos”, reconoció esta semana ante la prensa Verónica Abad, Vicepresidenta de la República en referencia a la decisión de Daniel Noboa de enviarla a Israel a cumplir funciones diplomáticas. De esta forma la funcionaria reconoce las distancias que mantiene con el primer mandatario, desde no haber sido invitada a actos oficiales hasta restringir su actuación en el ámbito nacional reduciendo sus funciones a un rol sin mayor incidencia en la política local, confirmando que mantiene diferencias con el presidente Noboa, luego de que ambos iniciaran funciones el pasado 23 de noviembre. Las diferencias que existen son a raíz de una controversia entre ambos mandatarios por el acuerdo del colectivo oficialista, ADN, con el movimiento correista Revolución Ciudadana en la Asamblea Nacional.
Noboa la designó “colaboradora para la paz en Israel”, un hecho inédito en la política ecuatoriana, tratándose de un país en guerra y de una funcionaria sin ninguna experiencia en el ámbito diplomático. Abad interpretó la medida como un bloqueo de su persona al acceso del círculo cercano del presidente Noboa, además lo calificó de violencia política, y reconoció haber sido excluida de actos oficiales e invitó a Noboa a dialogar, sin que el mandatario exprese respuesta al respecto.
Se conoce que la Constitución establece que el Presidente está en la potestad de asignar funciones a la Vicepresidenta, la cual tiene que acatar las decisiones presidenciales. No obstante, la misma Constitución establece que el Vicepresidente (a) tiene que permanecer ejerciendo funciones en el país y solo puede ausentarse por un período no mayor a tres meses por razones de fuerza mayor o de salud.
Analistas señalan, por tanto, que la decisión es inconstitucional porque la funcionaria debe cumplir funciones en el Ecuador no fuera del país. No obstante, la Vicepresidenta había tomado agenda propia y no se sometió a las directrices del gobierno. Además, la decisión contradice lo establecido en el ámbito diplomático de no injerencia de un Estado en los asuntos de otros Estados. Ecuador no puede ingerir en los asuntos de Israel en su conflicto armado con Hamás, puesto que aquello es un tema interno del Estado israelí; la norma dice que este tipo de conflictos deben ser mediados por las Naciones Unidas y no por un tercer Estado interventor.
El impasse entre los dos mandatarios deja en evidencia un conflicto más de fondo. Abad ha expresado opiniones contrarias a la visión que Noboa tiene del mandato presidencial, incluso viajó a El Salvador a reunirse con la extrema derecha de ese país. El asunto de fondo trasunta un tema ideológico, más allá de las implicaciones constitucionales o formales establecidas en la ley. Entre Noboa y Abad existe una contradicción política, puesto que ambos provienen de distintos orígenes. Abad es una persona de extrema derecha, sin la estirpe social que tiene Noboa que es un politicio conservador, pero no en extremos, dispuesto a adoptar medidas populistas en su gobierno, que garanticen ante el electorado su eventual reelección en el 2025. En ese sentido, las posturas políticas extremas de Abad no contribuyen a la sindéresis y aceptación popular. En este caso, se advierte la clara intención del presidente Noboa de forzar a la renuncia a la Vicepresidenta Abad. Luego de lo cual Noboa podría enviar una terna a la Asamblea Nacional con tres nombres para que se elija un nuevo Vicepresidente de la República.
La decisión presidencial de enviar a un diplomático ecuatoriano a intervenir por la paz en el Oriente Medio es un hecho que no ha sido solicitado por el Estado israelí ni por el movimiento palestino, por tanto, es una impertinente medida de intromisión en un asunto ajeno al Ecuador que, en todo caso, pudiera ser asumido por un diplomático de carrera con experiencia en estos temas de política internacional. El vacío en el cargo que produce la Vicepresidenta ausente, obliga al mandatario Noboa a nombrar un Vicepresidente entre sus ministros de confianza.
Más allá de estos intríngulis escandalosos al interior del gabinete, Ecuador pierde imagen de seriedad ante el mundo por una decisión oficial desproporcionada, que pone al país en la mira de un conflicto bélico frente al cual el gobienro ecuatoriano no se ha mostrado imparcial y, por el contrario, se alineó con Israel, lo que implica haber puesto al país como blanco en la mira de acciones violentas internacionales.
Preparando maletas
Verónica Abad, luego de aceptar su designación como Embajadora de la paz en Israel, prepara maletas y detalles para su viaje. En esa línea de acción Abad solicitó a cuatro ministerios -Relaciones Exteriores, Defensa, Trabajo e Interior- definir detalles técnicos en relación a su equipo de trabajo y condiciones de seguridad durante su permanencia en Israel. Abad solicitó a la Cancillería informe técnico sobre la actuación de ese ministerio en el conflicto entre Israel y Palestina, y los apoyos necesarios para su gestión. Al Ministerio de Defensa, Abad pidió un completo análisis acerca del personal de FFAA destinado con equipos para respuesta inmediata en caso de necesitar preservar su vida y la integridad física suya y la de sus dos hijos bajo su tutela. El pedido al ministerio del Interior va en el mismo sentido de solicitar un informe referido al desplazamiento de personal especializado de la Policía Nacional, responsable de brindar seguridad a las instalaciones y al personal de la Vicepresidencia en Israel. Finalmente, Abad solicitó al ministerio de Trabajo la homologación de sueldos del personal de la Vicepresidencia desplazado a Israel con los del servicio exterior. Simultáneamente, Abad en carta dirigida al Secretario General de la ONU, Antonio Guterrez, solicitó unirse «a la mediación de Qatar y el apoyo de Egipto y los Estados Unidos, en su esfuerzo para apoyar la aplicación del acuerdo alcanzado el 22 de noviembre de 2023 y maximizar su impacto positivo en la situación humanitaria de Gaza».
En este contexto, el viaje es inminente y la suerte de Verónica Abad está echada. El romance político electoral entre el Presidente y su Vicepresidenta se convierte en una relación oficial con amores a distancia. Noboa sin duda la quiere, pero la quiere lejos.



