Era la crónica de una muerte anunciada. Los multiples desentendimientos en el seno de UNASUR no era otra cosa que el principio del fin. Un fin caracterizado por el giro político hacia la derecha que ha dado el continente Sudamericano “y que está consumado”, según observadores. La originaria UNASUR creada por iniciativa del venezolano Hugo Chávez hace una década, ha muerto. La sede del organismo regional en Quito es hoy un elefante blanco sin destino claro. De sus escombros nace una nueva organización, el Foro para el Progreso de América del Sur o PROSUR, un nuevo bloque regional a tono con los nuevos tiempos políticos conservadores.
El signo de esos tiempos es la clara reversión política de los gobiernos considerados de izquierda que, uno a uno, fueron reemplazados por regímenes conservadores. La clara muestra es que PROSUR es el fruto de la correlación de fuerzas existentes en Chile y Colombia a la que pronto se sumaron Brasil, Ecuador, Argentina, Perú y Paraguay. Solo quedaron al margen Bolivia y Uruguay como bastiones de izquierda sudamericana y obviamente, Venezuela, el último reducto del socialismo del siglo XXI que se debate entre graves conflictos internos.
La nueva corriente integradora conservadora nace de las cenizas de UNASUR, un bloque boicoteado por sus propios miembros, cuyos gobiernos convertidos en exponentes reaccionarios liquidaron la integración progresista por considerarla lastrada por la ideología de izquierda que le dio origen. De aquello queda solo el recuerdo de los impulsores del proceso, Chávez desde Venezuela, Néstor Kirchner desde Argentina y Lula da Silva desde Brasil. Los dos primeros han muerto y el tercero está preso por corrupción. La izquierda pasa por momentos deprimidos en el continente, en tanto los creadores de PROSUR se proponen “ser una herramienta de cooperación, de diálogo sin ideologización alguna”. Al menos consciente. Eso prometió el colombiano Iván Duque luego de su tertulia política con Sebastian Piñera en el palacio de La Moneda en Santiago de Chile. El conservador presidente chileno destacó que PROSUR es “polo de la democracia, para la libertad y respeto de los derechos humanos». «Eso no es ideología, son valores, principios», dijo demagógicamente. La foto oficial de la nueva organización es un símbolo del cambio de los tiempos regionales. La panorámica de los presidentes vestidos informalmente uniendo sus manos ante la cámara en el cierre de cada cumbre fue reemplazada por una toma formal, protocolaria, tipo foto familiar, con jefes de Estado engolados y la mirada clavada en el lente de la cámara. En el conglomerado protocolar estaban al anfitrión Piñera junto a Duque, el argentino Macri, el ecuatoriano Lenin Moreno, el paraguayo Mario Abdo Benítez, Martin Vizcarra de Perú y Jail Bolsonaro de Brasil que venía de reunirse con Donald Trump, en Washington. El brasilero rompió la tradición de inaugurarse como mandatario en visita oficial a la Argentina y visitó Santiago. Hacía poco tiempo había declarado en la frontera con Paraguay que el dictador paraguayo Alfredo Stroessner «había sido un estadista».
Bolsonaro viajó a Chile en visita oficial y extenderá su estadía hasta este sábado, cuando se reunirá cara a cara con Piñera. Este viernes firmó la declaración del nacimiento de Prosur, un texto en dos carillas al que no se sumaron los representantes de Bolivia y Uruguay, países que participaron solo como observadores.
PROSUR nació con el espíritu de la Alianza del Pacífico, el bloque económico que une a Chile, Colombia, Perú y México. Es decir, con la promesa de poca burocracia, estructura simple, sin secretariado y bajo costo. “Este espacio deberá ser implementado gradualmente (…) con un mecanismo ágil de toma de decisiones que permita avanzar a Sudamérica en entendimientos y programas concretos de integración”, dice la declaración presidencial firmada en Santiago. Los temas de incumbencia del nuevo bloque serán la “integración en materia de infraestructura, energía, salud, defensa, seguridad y combate al crimen, prevención y manejo de desastres naturales”, según versión de prensa internacional. El documento no menciona el comercio, una agenda que quedó a cargo de la Alianza del Pacífico y Mercosur el segundo bloque regional, integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.
Corren buenos tiempos para el pragmatismo político conservador.



