La noticia no sorprende, aunque indigna: Tras las pericias realizadas por la Fiscalía de Colombia, se confirma que los dos cuerpos encontrados en la zona de Tumaco son los restos de Óscar Villacís y Katty Velasco, la pareja ecuatoriana secuestrada en abril de este año. En una hora tan aciaga para los familiares de la pareja de comerciantes exterminados, resta expresar nuestra solidaridad ante tan cruel acontecimiento.
La Secom ecuatoriana confirmó el hallazgo de los cuerpos en la zona de Tumaco, luego de que la pareja habría sido asesinada hace dos meses, aproximadamente, según informe forense que estableció como causa de la muerte una anemia aguda provocada por heridas de arma cortopunzante en cuello y tórax.
Luego del frio reporte policial, queda la impresión de que los compatriotas fueron abandonados a su suerte por el Estado ecuatoriano, que nunca supo donde y cuando fueron asesinados Oscar y Katty. Nunca se dio a conocer detalles de si acaso las autoridades gubernamentales estaban negociando la liberación de los secuestrados por el grupo que lidera Guacho, el narcoguerrillero ecuatoriano disidente de la guerrilla colombiana.
Tampoco hubo noticias sobre las exigencias planteadas por el mencionado Guacho, confirmándose que jamás existió contacto para negociación con el lider del frente Oliver Sinisterra que los asesinó. Y si existió alguna gestión, ésta se mantuvo en la más absoluta desinformación. Luego del video exhibido por los secuestradores, en que la pareja clamaba ayuda al gobierno ecuatoriano, se produjo un silencio funesto y un hermetismo total sobre el desenlace del suceso.
Como ciudadanos y como periodistas expresamos nuestra más enérgica protesta por la ineficaz manera en que el Estado y el gobierno ecuatorianos manejaron el acontecimiento que terminó con la vida de Oscar y Katty. El Estado está en la obligación de precautelar la seguridad y la vida de los ciudadanos y, en caso de una circunstancia como la que tronchó la vida de los compatriotas, lo menos que se espera es una reacción eficaz de los organismos estatales, policía, FF. AA, y demás aparatos de seguridad del Estado para liberar a los secuestrados.
Quedamos a la espera de una exhaustiva investigación que establezca los detalles de un crimen que no puede permanecer en la impunidad. El gobierno se jugó su prestigio y credibilidad que termina seriamente afectada, ante la ineficacia mostrada por los funcionarios que debieron actuar diligentemente para evitar la muerte de Oscar y Katty. Los responsables deben ser sancionados con el rigor de la ley. No podemos vivir en la indefensión frente al crimen organizado.



