La suposición no es noticia, el periodismo especulativo no es noticia. La afirmación gratuita sin que se corresponda con la realidad, no es periodismo, es especulación envuelta en propaganda política. No constata hechos, presupone una situación inexistente, da por sentado lo que no existe. La opinión puede ser noticia o el registro fáctico de los hechos, pero la tendenciosa afirmación “es posible”, se convierte en juicio de valor, si a renglón seguido aquello posible, es “imaginar a Rafael Correa detenido por la policía saliendo por la ventana de una casa…, con un lote de joyas en sus manos, diciendo a sus captores que no estaba robando, sino que entró para regar las plantas del vecino…”
Esa es la médula de la afirmación que motivó la demanda interpuesta por el ex presidente Rafael Correa al ex periodista de El Comercio, Martin Pallares. Una retahíla de afirmaciones hechas, presumiblemente, con afán de afectar la imagen del otro, al suponerlo ladrón y cínico: “como (Correa) vio que había unos objetos brillantes tirados en una caja fuerte, pensó que lo mejor era sacarlos a la calle para preguntar a los transeúntes si les pertenecía o no. Y claro, también hay como imaginarlo diciendo que eso no es delito”.
La frase, autoría de Martín Pallares, no fue considerada ofensiva por el juez Fabricio Carrasco, de la Unidad Judicial de Contravenciones de Pichincha, quien indicó que «se ha probado la materialidad mas no la responsabilidad» de la infracción, por lo que «ratificaba el estado de inocencia» de Pallares.
Estado de inocencia dictaminado en favor de un periodista que incurre en una suposición considerada por el afectado como “difamante», dicha en el contexto de “expresiones de descrédito y deshonra”, según el demandante. No obstante, Pallares resulta inocente, frente a una querella, cuya intención no era «una recompensa económica», sino que se disculpe públicamente y que se baje el artículo del portal donde se publicó.
Se ha sentado el funesto precedente de que el periodismo no necesita ser expresión de respeto humano. Eso no es periodismo. No requiere de constataciones fácticas. No precisa de fuentes comprobadas y comprobables. Eso no es periodismo. Basta una frase lanzada al aire, como volador de luces, alegre, rebuscada, tendenciosa, especulativa, para que sí sea factible de llamarse periodismo. Queda el consuelo, para bien o para mal, que a esa clase de extraño periodismo, político propagandístico, no asistimos.



