La condición de la mujer la posiciona como símbolo de simultaneidad: compañera, madre, hija, trabajadora, líder o luchadora por sus derechos en contra de la discriminación y violencia de género. Hoy que se conmemora el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, la fecha más allá de ser iconográfica, debe ser tiempo para reflexionar en torno a la situación de las mujeres del mundo y las amenazas de violentación machista que empieza en el bullying y termina en el feminicidio. Debe ser la hora de que las mujeres, de todos los países del planeta, pongan fin al pacto tácito del silencio y miedo que las convierte en cómplices de la impunidad existente en millones de casos de maltrato, violencia y femicidio contra las mujeres en el mundo.
No a la impunidad
Una comunicación recibida en LAPALABRABIERTA, emitida por la Comisión Ecuménica de Derechos Humanos CEDHU, exhorta al Estado para que intensifique acciones tendientes a la prevención de los femicidios y la violencia de género. Es sabido que –según informe de la CEDHU- el femicidio, las muertes de mujeres se asocian tanto con el odio, maltrato, y violencia contra ellas, como con la saña e impunidad. Un factor común es que las víctimas padecen agresiones extremas: estrangulación, decapitación, mutilación y violencia sexual, denotando crueldad, odio, saña y desprecio en su contra. A veces, sus cuerpos son maltratados después de asesinadas, en la mayoría de casos los responsables son conocidos.
Las causas de la violencia contra la mujer no se encuentran en la naturaleza humana del hombre, sino que tiene raíces en las desigualdades y la discriminación en su contra y su prevención y erradicación debe basarse en alcanzar la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer.
Cifras de la ignominia
El dramático cuadro estadístico sobre actos de violencia contra la mujer registrados durante el años 2016 son altamente preocupantes: La CEDHU de enero a noviembre de 2016 ha registrado 80 femicidios ocurridos en 16 provincias, donde Guayas registra 14 casos, Manabí 11 casos y Pichincha 16 casos, El Oro 7 casos; Azuay, Loja y Los Ríos 4 casos cada una; Esmeraldas, Imbabura, Santa Elena, Santo Domingo y Tungurahua 3 casos cada una; Morona Santiago 2 casos; y, Bolívar, Cañar y Cotopaxi un caso cada una. De éstos casos, en 15 femicidios el responsable se suicidó, en 26 casos hay instrucción fiscal, 13 casos están ante Tribunales Penales y 6 con sentencia condenatoria.
No obstante, la violencia contra la mujer está tipificada en la Constitución de la Republica y en tratados internacionales de derechos humanos. Nos hacemos eco del llamado de la CEDHU al Estado ecuatoriano: intensificar sus esfuerzos para prevenir y erradicar los femicidios y otras formas de violencia de género contra las mujeres y las niñas, debiendo para el efecto efectuar acciones de prevención a través de campañas de información y procesos de capacitación; protección por intermedio de proporcionar refugio, órdenes de protección a las víctimas de violencia y el enjuiciamiento y sanción a los culpables incluyendo una adecuada reparación a las víctimas y a sus familias.
Denunciar es el camino
La Organización Mundial de la Salud OMS, considera que la violencia contra la mujer constituye un grave problema de salud pública y una violación de los derechos humanos femeninos. Una de cada tres mujeres en el mundo (35%), han sufrido violencia física y/o sexual de pareja o violencia sexual por terceros en algún momento de su vida. Un 38% de los asesinatos de mujeres que se producen en el mundo son cometidos por su pareja. Entre los factores asociados a un mayor riesgo de cometer actos violentos, cabe citar un bajo nivel de instrucción, el maltrato infantil o haber estado expuesto a escenas de violencia en la familia, el uso nocivo del alcohol, actitudes de aceptación de la violencia y las desigualdades de género. Estas formas de violencia pueden afectar negativamente a la salud física, mental, sexual y reproductiva de las mujeres y aumentar la vulnerabilidad al VIH. En los entornos de ingresos bajos, aparecen como prometedoras las estrategias de prevención primaria, como la microfinanciación unida a la formación en igualdad de género y las iniciativas comunitarias dirigidas contra la desigualdad de género o tendentes a mejorar la comunicación y las aptitudes para las relaciones interpersonales.
En este sentido LAPALABRABIERTA suscribe los postulados de la OMS de reforzar las investigaciones tendentes a evaluar las intervenciones con que se afronta la violencia de pareja. Elaborar orientaciones técnicas basadas en datos científicos sobre la prevención de la violencia de pareja y la violencia sexual, y fortalece las respuestas del sector de la salud a ese fenómeno.
Desde nuestra posición, este medio informativo renueva el compromiso de difundir información y apoyar los esfuerzos tendientes a impulsar la salud y los derechos de las mujeres y a prevenir la violencia de pareja y la violencia sexual contra la mujer. Así mismo, colaborar con organismos y organizaciones nacionales e internacionales para reducir/eliminar la violencia en todo el mundo. Esta tribuna abierta, enrolada en la lucha por los derechos humanos, te convoca, mujer, a continuar la lucha y denunciar los actos de violencia intrafamiliar de género. De ti depende que se ponga fin al pacto de silencio y miedo obsecuente con los asesinos que amenazan tu vida.



